Renfe volverá a poner en marcha el proceso de licitación para constituir una sociedad de autobuses que preste servicio cuando la circulación de trenes no sea posible. La compañía ha anunciado que reanudará el expediente en septiembre, después de que el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) haya avalado las bases del proyecto. La licitación quedó anulada a raíz de los recursos presentados por las patronales del sector del transporte por carretera. El Tribunal dio la razón a los recurrentes en algunos de sus argumentos, pero también desestimó otros, lo que ha permitido a Renfe recuperar el proyecto con ajustes. La compañía asegura que el TACRC denegó parte de las alegaciones y confirmó la legalidad de la iniciativa.
El TACRC ha rechazado las alegaciones que advertían que el servicio podría invadir el ámbito de los transportes de viajeros por carretera. El Tribunal concluye que se trata de una actividad plenamente vinculada a la prestación ferroviaria y que, por tanto, no compite con el sector del autobús convencional. El Tribunal también considera legítimo que el servicio se pueda utilizar tanto para responder a incidencias operativas como para cubrir interrupciones programadas derivadas de obras en la infraestructura ferroviaria.
Esta doble función es clave para Renfe, que busca garantizar la movilidad de los viajeros en cualquier circunstancia. Además, el TACRC valida el régimen jurídico aplicado al proyecto y desestima las objeciones planteadas en materia de transparencia y publicidad de la licitación. También apoya la necesidad de Renfe de disponer de capacidad operativa en comunidades como Madrid, Catalunya, el País Valencià y Andalucía, al considerar que responden a necesidades reales de continuidad y calidad del servicio.
Las rectificaciones que deberá hacer Renfe
No todas las alegaciones han sido desestimadas. El Tribunal ha aceptado algunas de las quejas de las patronales, que Renfe deberá corregir para poder reanudar el proceso. Entre las cuestiones que se deberán rectificar se encuentran la configuración del contrato en un único lote de ámbito nacional, los requisitos de solvencia económica y técnica exigidos a las empresas, la disponibilidad mínima de vehículos y la duración prevista para el proyecto. Renfe ha asegurado que tendrá en cuenta todas estas consideraciones para reformular el pliego de condiciones y volver a lanzar la licitación en septiembre. La compañía confía en que, con los ajustes oportunos, el proceso pueda llegar a buen puerto y que la nueva sociedad de autobuses pueda empezar a operar en el plazo previsto.
La creación de una sociedad de autobuses de apoyo es una de las apuestas de Renfe para mejorar la resiliencia del servicio ferroviario. Cuando una incidencia o unas obras impiden la circulación de trenes, la compañía se ve obligada a buscar alternativas de transporte para los viajeros, a menudo con vehículos alquilados puntualmente. Disponer de una flota propia de autobuses permitiría a Renfe responder de manera más ágil y eficiente en estas situaciones. El proyecto también responde a la demanda de los usuarios de contar con soluciones de movilidad alternativas cuando el tren no circula. Una sociedad de autobuses vinculada a Renfe podría garantizar unos estándares de calidad y coordinación más altos que los que se obtienen con subcontrataciones puntuales. La licitación, sin embargo, ha chocado con la resistencia del sector del transporte por carretera, que ve en esta iniciativa una posible competencia desleal.
Las patronales han argumentado que Renfe está invadiendo un ámbito que no le corresponde y que esto podría perjudicar a las empresas de autobuses que ya operan en el mercado. El Tribunal ha desestimado estas alegaciones, pero ha dado la razón a las patronales en otros aspectos que Renfe deberá resolver para poder avanzar. Con el visto bueno condicionado del TACRC, Renfe tiene ahora una segunda oportunidad para sacar adelante el proyecto.
La compañía se muestra confiada en que los ajustes que introducirá en el pliego de condiciones permitirán superar las objeciones del Tribunal y que el proceso pueda culminar con éxito. La reanudación de la licitación en septiembre es una buena noticia para Renfe, que ve cómo se desbloquea un proyecto que considera estratégico para la mejora del servicio. La compañía ha trabajado en los últimos meses para adaptar los pliegos a las indicaciones del Tribunal y espera que la nueva convocatoria pueda avanzar sin más obstáculos.