La perfumera catalana Puig, una de las líderes mundiales del sector, cerró un buen 2025. La compañía que preside Marc Puig superó por primera vez los 5.000 millones de euros de facturación, con crecimientos en todos los segmentos y áreas de negocio, ebitda al alza, la deuda controlada y unos beneficios cercanos a los 600 millones.

En el año en el que acababa su plan estratégico, Puig registró unas ventas de 5.042 millones de euros, un 5,3% más que en 2024, crecimiento superior al del segmento de la belleza premium y en la parte alta de las previsiones, según ha asegurado la compañía. A tipo de cambio constante –excluyendo la fluctuación del peso argentino– los ingresos crecieron un 7,8%. Puig también destacó que los resultados se han producido en un “entorno incierto”, aunque el año fue de menos a más y en el último trimestre el crecimiento superó el 10%.

Las fragancias y la moda, el negocio principal de la empresa familiar, mejoraron un 3,8% el año pasado y sus ventas ascendieron a 3.646 millones. Esta área aporta el 72% de los ingresos del grupo. El maquillaje fue el que registró más crecimiento, del 10,7%, hasta los 845 millones de euros, mientras que el de cuidado de la piel reportó unas ventas de 551 millones, un 7,3% más.

Puig destacó que en fragancias y moda alcanzó una cuota de mercado del 11,1%, gracias al buen resultado de marcas como Carolina Herrera y Jean Paul Gaultier. Estas dos marcas, junto con Rabanne, se sitúan en el top ten de las fragancias más vendidas en todo el mundo. En maquillaje, el crecimiento se debe al éxito de los lanzamientos de Charlotte Tilbury, empresa en la que Puig invirtió en 2020 y que acabó de absorber a finales de 2024.

En cuanto a las ventas por regiones, el crecimiento también es generalidad, aunque es en el continente americano donde menos han evolucionado: solo crecieron un 2,6%, hasta los 1.760 millones, debido al tipo de cambio, tanto del dólar como del peso argentino. En EMEA (Europa, Oriente Medio y África), principal mercado de la cotizada catalana, la cifra de negocios subió un 5%, hasta los 2.752 millones, mientras que en Asia Pacífico se disparó un 16,6%, hasta los 530 millones.

Puig cerró un 2025 positivo en ventas, pero también en márgenes: su margen bruto de explotación subió un 5,5%, hasta los 3.787 millones, y se situó en el 75,1% de las ventas, dos décimas más que en 2024. El ebitda ajustado ascendió a 1.045 millones, un 7,8% más, con un margen de ebitda del 20,7%. El beneficio neto atribuible a la sociedad dominante fue de 594 millones, un 11,9% más, mientras que el beneficio neto ajustable atribuible fue de 587 millones, un 6,5%. En ambos casos, el margen de beneficio neto sobre ventas roza el 12%.

El gigante catalán de los perfumes redujo significativamente la deuda neta durante el año pasado, hasta situarla en los 716 millones de euros, 352 millones menos que en 2024. Así, la ratio de deuda neta sobre ebitda quedó reducida al 0,7%, muy por debajo del objetivo de la empresa, del 2%.

Dividendo de 237 millones

Con estos resultados, Puig pagará este año un dividendo de 42 céntimos por acción a cargo del beneficio de 2025, lo que supondrá repartir 237 millones entre sus accionistas. Su objetivo de distribuir el 40% de su beneficio neto reportado no cambia.

De cara a este año, Puig espera seguir teniendo unas cifras mejores que la media del sector, y ve margen de crecimiento gracias a la capacidad de reinversión en sus marcas. También espera que los márgenes se mantengan estables “en un entorno de costes más exigente”.