Puig se marca como objetivo alcanzar los 8.000 millones de euros en ventas en el año 2032 y llegar a un margen de Ebitda ajustado del 22,5%, según los hitos que recoge su nuevo plan estratégico. La compañía ha dado a conocer este plan en el marco de su Día del Inversor, una cita en la que el grupo cotizado expone ante los analistas y los inversores las líneas maestras que quiere seguir durante los próximos ejercicios. Con esta hoja de ruta, Puig espera convertirse en uno de los dos primeros actores mundiales en fragancias y prevé crecer por encima del conjunto del sector de la belleza prémium, con un avance anual de sus ingresos de entre el 4% y el 5%.

Esta ambición se basa en la previsión de continuar creciendo por encima del mercado de belleza prémium, que se espera que avance aproximadamente un 4-5% anual hasta 2032. La compañía parte, por lo tanto, de la idea de que el mercado en el que opera continuará creciendo durante los próximos años y que ella lo hará a un ritmo ligeramente superior. Jose Manuel Albesa, consejero delegado de Puig, presenta las prioridades estratégicas que sostienen el plan de la multinacional catalana. Puig concentrará su inversión en las principales marcas, categorías, mercados y canales donde identifica las oportunidades más claras de crecimiento rentable, escalando aquello que funciona y aplicando una asignación disciplinada de recursos y capital, junto con una ejecución rigurosa. Este planteamiento implica priorizar los ámbitos con más potencial y evitar dispersar los esfuerzos en proyectos con menos recorrido.

Las cuatro áreas de actuación

Las prioridades de Puig para sus marcas y su dossier en el marco del plan estratégico se articulan en cuatro áreas. La primera es redoblar la apuesta por las fragancias Prestige. Puig prevé desarrollar Carolina Herrera como una marca de belleza con presencia en dos categorías, manteniendo el crecimiento de fragancias y ampliando su negocio de maquillaje. Rabanne y Jean Paul Gaultier seguirán desarrollando sus fragancias mediante una innovación disruptiva y activaciones globales culturalmente relevantes.

La segunda área es reforzar el liderazgo en fragancias Niche, el segmento de mayor crecimiento de la categoría. Puig impulsará el crecimiento de Byredo y Penhaligon's mediante una productividad más elevada de su red actual y una expansión selectiva geográfica y de distribución, preservando a la vez su exclusividad y rentabilidad. Se trata, pues, de crecer sin perder el carácter exclusivo que caracteriza este tipo de marcas. La tercera es desplegar todo el potencial de Charlotte Tilbury como marca de belleza multicategoría.

La marca, que ha más que triplicado su tamaño desde su incorporación a Puig en 2020, aspira a multiplicar su negocio por 1,5 de aquí a 2032 mediante el crecimiento del maquillaje, la aceleración del crecimiento en cuidado de la piel, su entrada en fragancias a partir de 2028 y una expansión selectiva de la distribución. La cuarta es construir una plataforma líder mundial en dermocosmética. Puig aspira a duplicar el tamaño de Uriage de aquí a 2032 mediante la expansión en nuevas categorías, mercados, comercio electrónico y canales. ISDIN, Uriage y Apivita, sujeto al cierre de la operación de ISDIN, conformarían una plataforma de dermocosmética con más de 1.000 millones de euros de ventas netas proforma. Esta plataforma reuniría marcas especializadas en cuidado de la piel y daría al grupo una posición relevante en un segmento con características propias dentro del mercado de la belleza.