La huelga indefinida del personal de tierra de Groundforce en el aeropuerto de El Prat se ha reanudado con carácter indefinido, después de que no se haya alcanzado una solución satisfactoria a las reivindicaciones de la plantilla. La reanudación de la movilización coincide con la denuncia de la CGT por el despido de dos trabajadores que formaban parte del comité de huelga y que también ejercían como delegados de prevención de riesgos laborales en el equipamiento. La huelga había comenzado el pasado 4 de agosto y se había suspendido de manera temporal con el objetivo de facilitar el diálogo y de buscar una salida al conflicto. Después de no encontrar una solución satisfactoria para sus intereses, el sindicato ha decidido reactivar el paro con carácter indefinido, una decisión que afecta directamente la operativa del aeropuerto y las aerolíneas que operan con Groundforce.
Los dos trabajadores despedidos tenían funciones de representación de los trabajadores y de defensa de la seguridad y la salud en el trabajo, ámbitos que se encuentran entre los motivos que originaron el conflicto. Para la CGT, esta circunstancia hace que la situación sea especialmente preocupante y agrava todavía más una situación laboral ya deteriorada. El sindicato considera que los despidos son una medida de presión en plena negociación y anuncia que ejercerá todas las acciones legales que correspondan para defender los derechos de los trabajadores afectados. El sindicato había convocado el paro para denunciar el deterioro de las condiciones de trabajo y de seguridad y salud en la empresa. Entre los problemas que señala se encuentran la falta de personal, las sobrecargas de trabajo, la elevada rotación de personal y las dificultades de organización en materia de prevención de riesgos laborales.
Contexto del conflicto
Estos problemas, según la CGT, afectan directamente a la calidad del servicio y a la seguridad de los trabajadores, que se ven obligados a asumir cargas de trabajo superiores a las que corresponderían con una plantilla adecuada. La rotación de personal, además, dificulta la formación y la consolidación de equipos estables, lo que incide en la calidad del servicio que se presta a los usuarios del aeropuerto. Con la reanudación de la huelga, la CGT mantiene sus principales reivindicaciones. El sindicato reclama una plantilla suficiente y estable, unas condiciones de trabajo dignas y seguras en el marco del respeto a la prevención de riesgos laborales y una mejora de la organización del trabajo.
Además, la organización sindical ha anunciado que ejercerá todas las acciones legales que correspondan para defender los derechos de los trabajadores afectados por los despidos. La CGT también ha reclamado a Groundforce que abandone la vía de la confrontación y aborde de manera real las causas que han llevado a la plantilla a la movilización. Según el sindicato, la plantilla no pide privilegios, sino condiciones de trabajo dignas, seguridad y salud, y respeto para quien ejerce la representación de los trabajadores. Esta es la línea que mantiene la organización en las negociaciones con la empresa, que de momento no han permitido desencallar el conflicto.
Groundforce es una de las principales empresas de asistencia en tierra del aeropuerto de El Prat y da servicio a numerosas aerolíneas, tanto en la terminal 1 como en la terminal 2. Su actividad es esencial para el funcionamiento del aeropuerto, ya que se encarga de tareas como la facturación, el embarque de pasajeros, la carga y descarga de equipajes y la coordinación de las operaciones en la pista. La huelga indefinida afecta directamente a las aerolíneas que operan con Groundforce y puede provocar retrasos y cancelaciones de vuelos, especialmente en plena temporada alta.
Los sindicatos han pedido a la empresa que reanude las negociaciones y que ofrezca soluciones concretas a las demandas de la plantilla, que considera que las condiciones de trabajo actuales no son sostenibles y que la seguridad de los trabajadores está en riesgo. La situación continúa abierta y las partes mantienen posiciones alejadas. Mientras la empresa no ha hecho declaraciones públicas sobre los despidos, el sindicato insiste en la necesidad de abrir un diálogo real que permita poner fin al conflicto y garantizar unas condiciones de trabajo dignas para la plantilla de Groundforce en el aeropuerto de El Prat.
