El negocio de los funerales se reconvierte y emergen nuevas formas que merman las tradicionales. De entrada, la opción de incinerar ya resta la tradición católica de los entierros en los cementerios. Pero también en la celebración del acto, es decir, el funeral, hay opciones para elegir. Una de las más reguladas, pero que no ha evitado el auge, es lanzar las cenizas al mar. El Mediterráneo forma parte de la vida y los recuerdos de muchas familias catalanas.
El coste aproximado de una ceremonia ronda actualmente los 700 euros. Las empresas ya se constituyen solo en esta manera de entender un funeral. Es el caso de Cenizas Mediterráneo, que organiza este tipo de ceremonia desde Port Balís, en el Maresme; Port Fòrum, en Barcelona; Port Ginesta, en Castelldefels; Port d'Aiguadolç, en Sitges; y los puertos de Torredembarra y Cambrils, en Tarragona. La empresa también prevé viajar desde otros puertos cercanos a estos puntos base. En total, nueve puntos en Catalunya ofrecen este servicio: Roses, Blanes, Port Balís (Sant Andreu de Llavaneres), Badalona, Port Fòrum (Barcelona), Port Ginesta, Sitges, Torredembarra y Cambrils.
Fuera de Catalunya también realizan servicios desde distintos puntos del País Valencià, Región de Murcia, Andalucía y Mallorca.
Las peticiones aumentan especialmente con el buen tiempo, entre mayo y septiembre. Aunque durante buena parte del año se puede preparar una ceremonia aproximadamente una semana antes, en julio y agosto este margen puede llegar a dos o tres semanas, dependiendo de la experiencia de Cenizas Mediterráneo. En total, seis puertos catalanes ya son aptos para este tipo de despedidas. Cenizas Mediterráneo realizó 440 servicios en 2024 y 585 en 2025, un aumento del 33% que refleja el interés creciente por esta forma de despedida. Este agosto ha sido especialmente fuerte y estiman que el volumen de servicios ha estado cerca de duplicarse, a falta de cerrar definitivamente los datos. La compañía tiene además intención de seguir ampliando su red y sumar nuevos puertos en los próximos meses.
Despedidas personalizadas y extra de pétalos y barco
La elección del mar encaja dentro de una transformación más amplia del sector funerario. Una encuesta realizada por Pazy a más de medio millar de personas muestra que el 67,5% considera que los funerales del futuro serán más únicos y personales. Además, el 45% cree que habrá ceremonias personalizadas para despedirse de las cenizas y otro 38,5% lo considera quizás. "Antes, el funeral era casi un procedimiento estandarizado –funeraria, misa, entierro y nada más– y ahora se piensa más como una historia: qué queremos explicar de aquella persona, cómo era, qué le gustaba", explica María Hermida, portavoz de Pazy.

La oferta incluye, cada vez más, elementos diferentes para elegir. En el caso de Pazy incorpora las despedidas marítimas entre las posibilidades que ofrece dentro de sus funerales personalizados a través de su colaboración con Cenizas Mediterráneo. Una de las principales dudas de las familias es si está permitido depositar cenizas en el mar. "La gente suele pensar que está completamente prohibido. Sin embargo, se puede hacer con las autorizaciones necesarias y respetando las indicaciones sobre el lugar y la manera de llevar a cabo el servicio", explica Albert Vidal, portavoz de Cenizas Mediterráneo.
La familia proporciona la documentación de la persona difunta y la empresa se encarga de gestionar los procedimientos correspondientes y coordinar el barco. Las ceremonias se llevan a cabo con urnas biodegradables y solo se pueden incorporar pétalos de flores naturales al agua, nunca tallos, ramos completos, coronas u objetos personales.
Los barcos normalmente admiten grupos pequeños y el momento se puede personalizar con música o pequeños gestos relacionados con la persona difunta. "El momento más emotivo suele llegar cuando ponemos la música preferida del difunto", recuerda Vidal, que explica que en algunos viajes incluso la aparición inesperada de delfines ha acabado formando parte de la memoria de la familia. El estado del Mediterráneo es decisivo. Si las condiciones no garantizan seguridad y confort, la salida se aplaza para evitar que un momento especialmente sensible se convierta en una mala experiencia.