Marc Murtra ha puesto las luces largas en Telefónica y aspira a que la compañía sea una de las mejores empresas de telecomunicación de Europa en 2030 y del mundo en 2035. Para ello, inició hace 15 meses una “transformación profunda” y quiere ahora liderar la concentración y consolidación que defiende que necesita Europa.

La junta de accionistas de Telefónica ha aprobado este jueves las cuentas anuales de 2025, el informe de gestión, la reelección de varios consejeros y el nombramiento de una nueva consejera independiente. Era la segunda junta de Murtra, tras una primera poco después de tomar las riendas de la compañía, y la ha afrontado para explicar cómo las promesas de hace un año se han convertido en hechos y remarcar las prioridades de los próximos años, adelantados en el plan estratégico 2026-2030, presentado en noviembre.

“Hace 15 meses iniciamos una etapa de transformación profunda. La transformación no nace de la comodidad. Requiere asumir riesgos y saber cuándo asumirlos”, ha explicado. “Nunca se habían visto tantos cambios como en los últimos años. Telefónica debe formar parte de este cambio. Asumimos el riesgo de ser una de las mejores vías de acceso de la sociedad a las tecnologías digitales. Queremos ser una de las mejores telecos de Europa en 2030 y del mundo en 2035”, ha añadido.

Para lograrlo, Marc Murtra ha repasado los cinco ejes de actuación que se han marcado dentro del plan estratégico, nombrado Transform & Grow. Parte de estos ya se han iniciado, con los pasos dados hacia una mayor eficiencia, como el expediente de regulación de empleo pactado a finales del año pasado.

Los cinco ejes de transformación de Telefónica

El primer eje es avanzar “hacia la consolidación y el liderazgo” en el viejo continente: “Europa necesita operadores fuertes. En el actual escenario de crisis geopolítica, defendemos la consolidación del sector para crear soberanía europea. El momento es ahora. La fragmentación del mercado europeo reduce la escala y dificulta la innovación. El futuro no es de dos, es de tres”, en referencia a que Europa tiene un papel entre los EE. UU. y China.

“Telefónica quiere formar parte de esta respuesta Europa”, ha añadido. Como muestra, ha recordado la compra de Netomnia en Reino Unido y la venta del negocio en varios mercados de Latinoamérica para centrarse en sus cuatro mercados core: España, Alemania, Reino Unido y Brasil.

El segundo eje es ser “una compañía innovadora y competitiva”, y ha puesto los ejemplos de los últimos avances en servicios de cloud e inteligencia artificial (IA). El tercero es ofrecer “más y mejores servicios” a los clientes, que tienen que ser “el centro” de su actividad. Por ello, ha defendido una “tecnología aplicada a las necesidades reales”. Murtra ha comparado a los clientes con su familia, con la que se reúne una vez al año en una calçotada que él mismo organiza en Valls.

El cuarto eje es “ser una referencia de España en Europa y en el mundo”, porque Telefónica es “estratégica”. El quinto es “gestión ambiciosa, rigurosa y eficaz”, porque “la transformación solo es creíble si se ejecuta con disciplina”. “Anunciar poco y ejecutar mucho” ha sido uno de los principios que le ha guiado.

Murtra ha recordado que Telefónica ha cumplido el guidance financiero: “Hemos cumplido con nuestros objetivos financieros y de generación de caja. Los ingresos y el ebitda crecen. Hace meses eran compromisos; hoy son resultados. En España hemos logrado el mejor ejercicio comercial en 17 años. Telefónica cumple y cumplirá”.

La junta ha aprobado reelegir a María Luisa García Blanco como consejera independiente por cuatro años y ha ratificado los nombramientos por cooptación de Anna Martínez Balañá, César Mascaraque Alonso y Mónica Rey Amado, también como consejeros independientes. Los cambios han supuesto también la salida del BBVA del consejo. Asimismo, ha aprobado el nombramiento de Jane Thompson como consejera independiente, siguiendo las propuestas de la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Buen Gobierno.