El mercado de oficinas de Barcelona ha registrado un ejercicio de consolidación y cambios sutiles durante el año 2025. Según el diagnóstico elaborado por Forcadell, la ciudad absorbió a lo largo del año un total de 314.000 metros cuadrados de superficie para usos terciarios, una cifra que supone un crecimiento apreciable del 6,44% respecto del ejercicio de 2024. Esta tendencia ascendente, sin embargo, no dibuja un panorama uniforme, sino que revela una dinámica más compleja y matizada, caracterizada por una demanda cada vez más exigente y por decisiones estratégicas que han reconfigurado el calendario de las grandes operaciones.
En este sentido, Manel de Bes, director del departamento de oficinas de Forcadell, ha descrito el periodo como un año de "mayor selectividad por parte de las empresas". Esta prudencia cualitativa se hizo especialmente patente durante el último trimestre del año, cuando la absorción de superficie experimentó una contracción del 23,6%, situándose en los 47.000 metros cuadrados.
Este retroceso no es interpretado por los expertos como un síntoma de debilidad en la demanda de fondo, sino como la consecuencia directa del aplazamiento deliberado de algunos contratos de volumen considerable, los cuales se han desplazado de manera temporal hacia los primeros meses de 2026. Una circunstancia que habla de un mercado maduro, donde las operaciones se planifican con una perspectiva a medio plazo y donde las negociaciones se prolongan para alcanzar las condiciones óptimas.
Esta presión latente de la demanda, aunque con un ritmo alterado, continúa ejerciendo una tensión sostenida sobre la oferta disponible. La tasa de disponibilidad en la ciudad ha continuado su descenso, situándose en el 12%, y encadena así cinco trimestres consecutivos a la baja. Esta escasez progresiva está revalorizando los activos más competitivos y presionando la renovación del parque existente. La geografía de la demanda trazó un mapa claro durante el cuarto trimestre.
El corazón tradicional de los negocios, formado por el centro de la ciudad y la zona de oficinas más consagrada, reclamó un papel protagonista, acumulando el 46% de la superficie contratada. Esta cifra revalida el atractivo perenne de las ubicaciones céntricas y bien comunicadas. En paralelo, el distrito 22@ demostró su vigencia con una cuota del 32,85%, mientras que el área de plaza Europa y la Fira de Barcelona captó un 6,37% de la actividad.
Sin embargo, en el ámbito de la oferta disponible, el peso relativo de estos polos se invierte. La concentración de superficie libre se localiza principalmente en el 22@ y en la zona de Feria, que suman conjuntamente más de la mitad del total disponible. Es especialmente relevante el caso del 22@, un distrito que, según el informe, está reduciendo su peso específico en términos de oferta bruta al tiempo que se consolida como el área con "mejor equilibrio entre calidad, disponibilidad y proyección de futuro", convirtiéndolo en un espacio de consenso para empresas en proceso de transformación.
La mirada hacia el año 2026 se proyecta con un espíritu de continuidad selectiva. Los analistas prevén una demanda sólida, pero incisiva, donde el protagonismo indiscutible recaerá en los activos denominados prime, aquellos que ofrecen las máximas garantías en términos de localización, eficiencia energética y servicios.
Las tendencias que ya se dibujan con fuerza apuntan a un peso creciente de la rehabilitación integral de edificios, la implementación rigurosa de criterios de sostenibilidad y la demanda de espacios flexibles, capaces de adaptarse a los modelos híbridos de trabajo que han venido para quedarse. En definitiva, el mercado barcelonés, tras un año de crecimiento moderado, pero sostenido, se encamina hacia una fase de madurez donde la calidad, la ubicación estratégica y la adaptabilidad serán los verdaderos motores de su evolución.
