Markus Haupt cumple un año al frente de Seat y Cupra, después de un breve período de interinidad por la salida de Wayne Griffiths. En esta etapa, la compañía ha vivido un intenso proceso de transformación industrial, marcado por todo el proceso de electrificación de la planta de Martorell. Haupt ha tenido que gestionar una situación compleja: por un lado, el impulso decidido de Cupra como marca principal y, por otro, las incertidumbres sobre el futuro de la marca Seat más allá de 2030.
En un encuentro con los medios de comunicación en el Salón del Automóvil de París, el directivo ha anunciado que la factoría alcanzará en 2027 su máximo de producción, con 2.500 vehículos diarios, un hito que supone trabajar a plena capacidad y que, según sus palabras, es "cuando esta fábrica puede ser más competitiva en cuanto a costes". Ahora bien, Haupt ha señalado que el futuro industrial de Martorell implica "una segunda plataforma eléctrica". El CEO de Seat y Cupra ha sido especialmente claro a la hora de definir la estrategia de la compañía: Cupra es el motor de crecimiento.
Los números respaldan esta apuesta. Entre enero y septiembre, Cupra ha entregado 250.600 vehículos, un 2% más que el año anterior, mientras que Seat ha vendido 182.800 unidades, un 6% menos. El Cupra Raval se ha convertido en el lanzamiento más exitoso de la historia de la marca, con más de 50.000 pedidos desde abril y casi 15.000 vehículos ya entregados.
El impacto de la posible desaparición de Seat
Preguntado por el riesgo que supone la posible desaparición de la marca Seat, Markus Haupt ha sido prudente. "El riesgo siempre está ahí", ha admitido, aunque ha matizado que no se ha tomado ninguna decisión definitiva y que hay varios escenarios sobre la mesa. La opción viable para mantener a Seat, según Haupt, está condicionada por la futura ley europea de emisiones.
El dirigente ha recordado que, en el caso hipotético de que Seat desaparezca como marca, la compañía tiene la obligación legal de garantizar servicio durante 15 años a los clientes desde la última producción de un modelo. Esta garantía cubre el suministro de recambios y el mantenimiento, de modo que los propietarios de un Seat no se quedarían sin asistencia técnica.
Preguntado por la posibilidad de establecer colaboraciones con otros fabricantes, Haupt ha sido tajante: "No contemplamos colaboraciones con otros fabricantes". Otra cuestión que Haupt ha abordado es la posibilidad de que el Estado o la Generalitat entre en el consejo de administración de Seat. El directivo ha sido claro: "No tenemos ningún escenario en este sentido". Donde sí que el directivo automovilístico no ha cerrado la puerta a desarrollar un proyecto es en el ámbito de la industria de la defensa.
Sobre el contexto político y el resultado de las elecciones españolas del próximo 29 de noviembre, Haupt ha evitado entrar en valoraciones partidistas y se ha limitado a señalar que "independientemente de quien esté en el gobierno, todos los actores políticos tienen clara la situación". El directivo ha destacado la buena relación con las administraciones. Las inversiones realizadas en Martorell suman 3.300 millones de euros y la compañía ha recibido ayudas públicas por 174 millones de euros, un 5,3% del total.
En cuanto a la bajada de ventas de Seat, Haupt la ha contextualizado en la tendencia general del mercado: "El momento de Seat se contextualiza en la tendencia de mercado que vive el coche de combustión". El directivo ha señalado que la reducción del volumen de Seat responde a la evolución del mercado hacia modelos más grandes y más electrificados, un segmento en el que Seat no tiene presencia.