Seat ha salido al paso de los rumores sobre su futuro con un mensaje claro: la fábrica de Martorell no cerrará y el empleo está garantizado como mínimo hasta final de la década. Así lo han transmitido los responsables de la compañía, que han admitido que hay varios escenarios sobre la mesa en cuanto a la marca Seat, pero que no se ha tomado ninguna decisión definitiva.
La empresa ha explicado que su estrategia pasa por Cupra como motor de crecimiento y electrificación, una apuesta que responde a criterios de rentabilidad y al cumplimiento de los objetivos de CO₂. "El crecimiento es Cupra, y quien define esta apuesta somos nosotros, pero lo hacemos teniendo en cuenta primero al cliente", ha señalado Markus Haupt, CEO de la firma. A pesar de esta apuesta, Seat mantiene su propia ruta con actualizaciones de los modelos Ibiza y Arona, que también se electrificarán con versiones mild hybrid.
En cuanto a la planta de Martorell, la compañía ha sido taxativa: no perderá puestos de trabajo. En una entrevista en El Periódico, Haupt ha recordado que se trata de un centro de producción donde recientemente se han lanzado dos modelos nuevos y que la prioridad es mantener la fábrica trabajando con capacidad máxima para ser competitiva en costes. Actualmente, la planta opera con tres líneas flexibles y tiene previsto producir 2.500 coches al día hasta final de la década, con motores de combustión, híbridos enchufables y, a partir del próximo año, mild hybrid. "El futuro del empleo en esta compañía está asegurado", han afirmado desde la dirección, que ha querido enviar un mensaje de tranquilidad tanto a los trabajadores como al entorno empresarial y político. Seat da empleo directo a 13.000 familias y de manera indirecta a más de 100.000, según los datos de la compañía.
Ninguna decisión tomada sobre la marca
Sobre el futuro de la marca Seat, la compañía ha admitido que hay varios escenarios sobre la mesa, uno de ellos un posible run-out de la marca, pero ha insistido en que no se ha tomado ninguna decisión. "No se ha decidido que la marca Seat desaparezca", han asegurado, aunque han reconocido que la electrificación de Seat representaría un esfuerzo muy grande para el grupo y para la compañía. En caso de que finalmente se optara por la desaparición de la marca, la compañía ha garantizado que los clientes podrán estar tranquilos: existe la obligación de dar quince años de servicio a cualquier cliente que tenga un Seat desde la última producción de un modelo. "Los Seat siguen siendo grandes coches y tenemos un compromiso claro de seguir dando servicio", han afirmado.
La dirección de Seat ha destacado que tanto el Gobierno español como la Generalitat y, sobre todo, el grupo Volkswagen siguen confiando en la compañía. Como prueba de esta confianza, Haupt ha recordado la inversión de 10.000 millones de euros en las fábricas del grupo, una cifra que, según ellos, demuestra que Volkswagen no invertiría en una compañía sin futuro. La compañía también ha querido aclarar las informaciones sobre las subvenciones públicas recibidas. Según Seat, de los 3.300 millones invertidos en Martorell, se han recibido 174,7 millones en ayudas públicas, que representan un 5,3% de la inversión total.
En el conjunto del proyecto Future Fast Forward, la ayuda gubernamental ha sido del 3,6%, incluyendo ayudas directas y préstamos en forma de subvención. Seat ha defendido la flexibilidad como una de sus principales herramientas para afrontar la incertidumbre del mercado. La compañía ha explicado que esta flexibilidad le permite adaptarse a la evolución de la demanda y mantener la fábrica trabajando a pleno rendimiento. Como ejemplo, han citado el mercado alemán, donde los pedidos de vehículos eléctricos han pasado del 23% al 25% en abril a más del 70% actualmente.