Lobelia Earth transforma la IA en inteligencia climática y evita riesgos empresariales
La firma captura y difunde datos para que la economía y las finanzas integren los riesgos climáticos
- Maria Teresa Coca
- Barcelona. Martes, 30 de junio de 2026. 05:30
- Tiempo de lectura: 3 minutos
Lobelia Earth se autodefine como una empresa de inteligencia climática. "Adaptarse a las olas de calor y otros riesgos climáticos ya no es una cuestión medioambiental, sino económica y financiera", defiende la consejera delegada de la compañía, Laia Romero. La compañía utiliza la inteligencia climática basada en el análisis, la comprensión, la gestión y la difusión de grandes datos geoespaciales. Combinando ciencia y tecnología, Lobelia transforma la complejidad del clima y la naturaleza en criterio útil para la inversión, la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo (TCFD, TNFD, CSRD).
La compañía transforma datos geoespaciales y de observación de la Tierra que capta vía satélite en inteligencia comprensible y accionable para orientar la toma de decisiones estratégica ante el riesgo climático físico. Es decir, su propósito es convertir la complejidad del clima en criterio útil para que las organizaciones públicas y privadas y sus responsables puedan tomar decisiones basadas en datos científicos validados. Lo hace desde su creación como una participada del grupo isardSAT y lo ha consolidado en los últimos 7 años.
Sus predicciones, a 100 años vista, han servido a instituciones públicas internacionales como el programa Copernicus de la Unión Europea, el Centro Europeo de Predicciones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), Mercator Ocean International y el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para desarrollar modelos y herramientas de inteligencia climática. También se han fiado de esta firma las empresas privadas como Iberdrola, el Instituto Itaúsa (Brasil) y CDPQ (Canadá), entre otras.
La última semana, la consejera delegada de Lobelia Earth, Laia Romero, ha participado en la London Climate Action Week, con el telón de fondo de una ola de calor extraordinaria que está afectando a Europa y que, en la capital londinense, obligó a cancelar eventos y a detener trenes.
Su presencia en el evento sirvió para reafirmarse en la idea de que cuantificar los riesgos climáticos es una ventaja económica para las organizaciones. Según un análisis compartido por la responsable de Lobelia, en relación con infraestructuras críticas, las medidas de adaptación climática pueden preservar hasta el 20% del valor de un activo en 25 años, incluyendo el coste de la propia adaptación.
Lobelia Earth quiso transmitir al sector económico y financiero que es contradictorio disponer de grandes volúmenes de datos climáticos y, al mismo tiempo, que haya una falta de capacidad de los consejos directivos de las empresas e instituciones para transformarlas en inteligencia para tomar decisiones predictivas y preventivas y evitar los riesgos de desarrollo de un negocio.
Las infraestructuras brasileñas bajo vigilancia
En este sentido, se presentó el caso pionero Brazil+2 °C como ejemplo de cómo la inteligencia climática ya ofrece conocimiento útil para tomar decisiones de inversión teniendo en cuenta los riesgos climáticos, de forma accesible y pública, y para un país tan grande y tan expuesto a los riesgos climáticos como Brasil. La plataforma ha sido impulsada por el Instituto Itaúsa, un holding brasileño de infraestructuras críticas que opera en carreteras, metro, gasoductos y construcción y está en funcionamiento desde 2025.
La plataforma, desarrollada con Lobelia Earth, permite identificar en cualquier punto del territorio brasileño los cinco principales riesgos físicos —incendios, deslizamientos, viento, lluvia y sequía— y analizar su impacto potencial sobre activos y operaciones. El objetivo de la plataforma no es medioambiental: es financiero. Si una carretera queda bloqueada por un fenómeno extremo, el coste del transporte aumenta de manera inmediata y medible. Desarrolladores e impulsores destacan que Brazil+2 °C permite comparar este coste con el de la restauración preventiva, convirtiendo la decisión de adaptación en un argumento de gestión de riesgo.
Ocho años de trayectoria e internacionalización
Lobelia Earth, con sede en Barcelona, es ahora una empresa científica y tecnológica que se creó en 2018 como una start-up dentro de isardSAT, un grupo fundado en 2006. A partir de 2020 se convirtió en una empresa autónoma. El grupo isardSAT se constituyó para ampliar el conocimiento de la Tierra mediante la teledetección, con tecnologías satelitales, diseño e implementación de misiones satelitales, así como en algoritmos propios para la aplicación de la tecnología satelital tanto al clima como al medioambiente.
En sus siete años de actividad, sin deuda y sin capital riesgo, Lobelia Earth ha desarrollado una combinación única en el mercado español: ciencia climática rigurosa, tecnología propia de alto rendimiento e interpretación aplicada con un nivel de usabilidad y diseño que convierte los datos complejos de ciencia climática en herramientas de inteligencia que las personas pueden entender y usar. En esta combinación genuina —ciencia, tecnología, diseño y forma— radican el origen y la esencia de la organización, que tiene un equipo formado por 46 profesionales.
La empresa se financia sin deuda ni capital riesgo. Sus ingresos provienen de contratos B2B y contratos públicos europeos, suscripciones a la plataforma Lobelia Climate, servicios bajo demanda y financiación pública competitiva europea y estatal. Más de 3,6 millones de euros en 27 proyectos desde su fundación. En 2024, cerró el ejercicio con una facturación en el umbral de los 4 millones de euros (3,97 millones), el 95% provenientes de los proyectos internacionales.
El aliado de Barcelona y el área metropolitana
En clave catalana, la compañía se ha transformado en un aliado de Barcelona y el área metropolitana para los planes municipales de acción contra la contaminación atmosférica. Por medio de Lobelia Air, un servicio operacional de monitorización y predicción de calidad del aire con resolución a escala de calle para Barcelona (y también trabaja para Madrid), combinando datos satelitales, modelos atmosféricos y sensores terrestres.
El sistema se presentó en COP25 (Madrid, 2019) como referente de estrategias de sostenibilidad y movilidad inteligente, y constituyó uno de los primeros ejemplos en España de ciencia climática aplicada directamente a política pública urbana.