Holaluz se encuentra inmersa en un proceso de presentación de alegaciones ante la decisión del Gobierno español de activar un procedimiento para suspender su licencia de comercializadora eléctrica. La decisión del Ministerio para la Transición Ecológica se enmarca en el contexto de una situación financiera que la empresa arrastra desde hace dos ejercicios. Según las cuentas presentadas por la firma, en el año 2024 Holaluz cerró el balance con unas pérdidas de 31 millones de euros.
En 2025, los números rojos se redujeron ligeramente hasta los 22 millones, lo que supone un acumulado de 53 millones de euros en pérdidas en solo dos años. Estas pérdidas consecutivas reflejan las dificultades estructurales que arrastra la compañía en un mercado eléctrico cada vez más competitivo. La bajada económica de la compañía ha ido acompañada de una pérdida significativa de clientes. Entre los años 2024 y 2025, la cartera de contratos de Holaluz ha pasado de 300.000 a 221.650. Esto representa una disminución de cerca de 80.000 contratos en solo dos ejercicios, una cifra que supone una caída superior al 26% del total de clientes.
Hace pocos meses, durante la presentación de los resultados anuales, la dirección de Holaluz justificó la situación económica de la empresa por la negociación del plan de reestructuración financiera de su deuda. Los responsables de la firma defendieron que los resultados de 2025 se encontraban "en línea con las expectativas de una compañía que prioriza la gestión prudente de su liquidez". La dirección de Holaluz ha defendido reiteradamente que la compañía dispone de los mecanismos necesarios para superar las dificultades actuales y que la reestructuración de la deuda permitirá alargar los plazos de pago y mejorar las condiciones financieras de la empresa. Estas negociaciones, sin embargo, se alargan en el tiempo y han generado incertidumbre tanto entre los inversores como entre los clientes de la compañía, que han visto cómo la firma reducía su presencia en el mercado y ajustaba sus ofertas comerciales.
Estructura del accionariado
Desde el año 2024, Icosium Investment es el accionista mayoritario de Holaluz, con una participación del 33,4% del capital social. Este fondo de inversión, con sede en Madrid y liderado por Lofti Bellahcene, focaliza su actividad en proyectos energéticos en Europa y África. La entrada de Icosium en el capital de Holaluz en el año 2024 supuso un cambio significativo en la estructura de gobierno de la compañía. El fondo llegó con la intención de apoyar la reestructuración financiera de la empresa y aportar estabilidad a un accionariado que hasta entonces estaba dominado por los fundadores y por fondos de inversión de menor dimensión.
El resto del accionariado está repartido entre diversos actores. Axon, con un 11,1% del capital, es el segundo accionista más relevante. Por su parte, los tres fundadores de la compañía (Carlota Pi, Ferran Nogué y Oriol Vila) disponen cada uno del mismo porcentaje, un 9,7% del capital. Carlota Pi, además de ser cofundadora, ejerce como consejera delegada de la compañía y es la cara más visible en sus apariciones públicas.
Esta distribución accionarial sitúa a Icosium como el principal socio de referencia, con un peso decisivo en las decisiones estratégicas de la compañía, mientras que el conjunto de los fundadores suma conjuntamente un 29,1%, cifra que les otorga una capacidad de influencia considerable en la orientación de la empresa. La suma de las participaciones de Icosium y Axon llega al 44,5%, lo que configura un accionariado con un peso superior al de los fundadores.
