El BBVA ha elevado sus previsiones para el conjunto del grupo tras cerrar el primer semestre con un beneficio récord de más de 6.000 millones de euros, pero mantiene la cautela sobre Turquía, el único de sus grandes mercados donde no ha mejorado las perspectivas debido a la persistencia de la inflación y al impacto de la guerra en Oriente Medio.
"En Turquía mantenemos una posición prudente sobre el coste del riesgo en un entorno de elevada incertidumbre", afirmó el consejero delegado del BBVA, Onur Genç, durante la presentación de resultados este jueves. Esta prudencia sobre el mercado turco, que contrasta con la evolución del resto del grupo, ha llevado al banco a poner en duda su capacidad para obtener este año un beneficio de 1.000 millones de euros, como se habría propuesto. Reconoce que alcanzarlo será más exigente de lo previsto hace unos meses.
Turquía aportó un beneficio de 805 millones a las cuentas del BBVA el año pasado, pero el objetivo del banco era mejorarlo este 2026 un 25% y superar los 1.000 millones. En el primer semestre, pese a la guerra de Irán, la filial Garanti aportó 532 millones a als cuentas del grupo, una cifra que, de repetirse entre julio y diciembre, permitiría superar el objetivo anual. Sin embargo, Genç rebajó las expectativas para la segunda mitad del ejercicio.
"No creemos que el segundo semestre vaya a ser igual de bueno", afirmó el ejecutivo, que atribuyó esa mayor prudencia a la evolución de la economía turca. Según explicó, la inflación "no está bajando tan rápido como preveíamos a principios de año" y el banco espera que cierre el ejercicio en torno al 30%, en un escenario agravado por la guerra en Oriente Medio.
"A finales del primer trimestre dimos un guidance de 1.000 millones. A finales del segundo trimestre hemos generado 532 millones y, si multiplicas por dos, superaríamos los 1.000 millones. Pero no creemos que el segundo semestre vaya a ser igual de bueno", matizó.
El CEO atribuyó ese cambio de tono al empeoramiento del entorno macroeconómico. Según señaló, la inflación en Turquía "no está bajando tan rápido como preveíamos a principios de año" y el banco espera ahora que cierre el ejercicio en torno al 30%. A ello se suma el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre una economía especialmente vulnerable al encarecimiento de la energía.
"Turquía está cerca del conflicto (geográficamente) y es importador neto de hidrocarburos, por lo que ese aumento de precios se traslada a la inflación", señaló Genç para justificar el sesgo a la baja de las previsiones para el segundo semestre. En cualquier caso, el BBVA defiende que las dificultades responden al contexto macroeconómico y no al desempeño de Garanti BBVA.
"Tenemos el mejor banco conforme a comparables y, cuando termine el plan estratégico, Turquía contribuirá muy positivamente a los resultados", aseguró el consejero delegado.
El informe financiero del BBVA refleja esa doble lectura. Por un lado, Garanti aporta 532 millones de euros al beneficio del grupo en los seis primeros meses del año, consolidándose como su tercer gran mercado tras México y España. Por otro, el BBVA insiste en mantener una posición prudente sobre el coste del riesgo ante un entorno marcado por la elevada inflación, la incertidumbre geopolítica y la volatilidad macroeconómica. Así, mientras México y América del Sur impulsan la mejora de las previsiones del grupo y España mantiene una evolución sólida, Turquía se convierte en la única gran geografía donde el BBVA opta por moderar las expectativas.
