Los fraudes con tarjeta son cada día más frecuentes y ya se han convertido en la principal queja de los clientes ante el Banco de España. Así lo pone de manifiesto la Memoria de Reclamaciones presentada este martes por el supervisor, que revela que durante 2025 las incidencias relacionadas con tarjetas, operaciones de pago fraudulentas e intentos de phishing, alcanzaron un máximo y han seguido creciendo en los primeros seis meses del 2026.
Aunque el número total de reclamaciones recibidas por el Banco de España descendió de forma notable, hasta las 30.970, un 45% menos que en 2024, esa caída no responde a una mejora generalizada en la relación entre bancos y clientes. De hecho, se explica casi exclusivamente por el desplome de las reclamaciones vinculadas a los gastos de formalización de hipotecas, un asunto que había disparado las cifras del ejercicio anterior.
En 2024 el supervisor recibió 56.099 reclamaciones, un 69% más que el año anterior y el mayor volumen de su historia. Buena parte de ese récord estuvo provocado por las reclamaciones relacionadas con los gastos hipotecarios. Una vez reducido ese fenómeno, las quejas han vuelto a niveles más habituales, pero el protagonismo ha cambiado de manos: ahora son las tarjetas y los fraudes los que concentran la mayor parte de los problemas.
En concreto, las reclamaciones relacionadas con tarjetas representaron el 31% del total en 2025. Se registraron 9.179 expedientes, frente a los 7.747 del año anterior, lo que supone un incremento del 15%. El Banco de España explica que este aumento está impulsado, sobre todo, por operaciones de pago realizadas en contextos de fraude o engaño al usuario, además de incidencias relacionadas con la documentación de las tarjetas revolving.
Por primera vez en varios años, las tarjetas se convierten así en el producto financiero que más reclamaciones genera ante el supervisor. El segundo gran bloque de reclamaciones corresponde a las cuentas corrientes, las transferencias y los adeudos domiciliados, que representan el 29% del total. En este apartado las reclamaciones crecieron un 8%, impulsadas principalmente por transferencias fraudulentas y por las quejas relacionadas con el cobro de comisiones y gastos bancarios.
En tercer lugar se sitúan los préstamos hipotecarios, que representan el 22% de las reclamaciones. Sin embargo, en este caso el descenso ha sido muy acusado. Las reclamaciones por gastos de formalización de hipotecas pasaron de 30.888 en 2024 a solo 3.019 en 2025, una caída cercana al 80%, lo que explica buena parte de la reducción global de expedientes registrados por el Banco de España.
Más allá de las cifras, la Memoria deja claro que el fraude digital preocupa cada vez más tanto a los consumidores como al propio supervisor. El Banco de España reconoce que durante 2025 ha observado un aumento de las consultas relacionadas con los fraudes en Internet y con diferentes modalidades de engaño, especialmente aquellas vinculadas al phishing y otras técnicas de suplantación de identidad.
De hecho, las reclamaciones relacionadas con operaciones de pago realizadas en un contexto de estafa o fraude aumentaron un 18% durante el pasado ejercicio y recuperaron la primera posición entre las materias más reclamadas. Además, buena parte de las consultas sobre cuentas y transferencias también estaban relacionadas con posibles fraudes, el cobro de comisiones o cuestiones derivadas de la normativa de prevención del blanqueo de capitales.
El Banco de España recuerda que solo interviene cuando el cliente ya ha presentado previamente una reclamación ante su entidad y esta no ha sido resuelta satisfactoriamente. Es decir, las cifras del supervisor representan únicamente una parte del problema.
De hecho, durante 2025 las entidades financieras tramitaron directamente 1.061.153 reclamaciones de sus clientes. Aunque esta cifra supone un descenso del 49% respecto al año anterior, el supervisor insiste en que la reducción también está condicionada por el fin del aluvión de reclamaciones hipotecarias.
