El presidente de ACS, Florentino Pérez, ha hecho un balance muy positivo de la evolución de la compañía en los últimos años durante su intervención en la junta general de accionistas celebrada este viernes en Madrid. Según ha explicado, el éxito de la compañía responde a una "disciplina en la asignación de recursos, una gestión rigurosa del riesgo y una ejecución eficiente". En este marco, ha anunciado que el dividendo anual será de 2,4 euros por acción, lo cual representa un incremento del 20% respecto al abonado el ejercicio anterior. Los accionistas han recibido la noticia con entusiasmo, en un contexto de fuertes ganancias en bolsa.

Pérez ha detallado que la rentabilidad total para el accionista fue del 81,6% durante el ejercicio 2025, y que solo en lo que llevamos de 2026 ya alcanza el 63%. Estas cifras, ha recordado, no son fruto del azar, sino de la política de diversificación y de la gestión prudente de la deuda. Según ha destacado, el retorno medio anual ha sido del 46% en los últimos cinco años y del 17% en el último cuarto de siglo. En este período, la empresa ha multiplicado su valor en bolsa por 54. La compañía ha pasado de ser una constructora casi local a ser un gigante global de las infraestructuras.

El grupo cerró el 2025 sin deuda

Uno de los puntos más destacados de la intervención del presidente ha sido el estado financiero del grupo. ACS cerró el ejercicio 2025 sin deuda, lo cual supone una mejora de más de 700 millones de euros respecto al cierre del año anterior. Y esto, ha subrayado Pérez, "incluso después de realizar inversiones estratégicas relevantes". Esta situación, ha añadido, da a ACS flexibilidad para seguir creciendo, abordar oportunidades de inversión con prudencia y seguir protegiendo el valor del accionista en diferentes escenarios de mercado. La ausencia de deuda permite a la compañía afrontar eventuales crisis o invertir en nuevos proyectos sin necesidad de recurrir a la financiación externa.

El presidente de la constructora también ha aprovechado la junta para repasar la historia de la compañía. Ha recordado que todo empezó hace 43 años con la adquisición al Fondo de Garantía de Depósitos de Construcciones Padrós, una pequeña empresa de menos de 100 trabajadores y una facturación anual de 1.000 millones de pesetas, equivalentes a 6 millones de euros. "Aquello que nació como una constructora con fuerte base nacional, 3.000 millones de euros de facturación y unos 1.000 millones de capitalización bursátil se transformó con el paso de los años en un grupo internacional de infraestructuras e ingeniería", ha afirmado. Hoy, ha recordado, "generamos la gran mayoría de nuestra actividad fuera de España y competimos con éxito en los principales mercados del mundo".

El consejero delegado de ACS, Juan Santamaría, se ha centrado en los ejes estratégicos que deben sostener el crecimiento futuro de la compañía. El primero es el tecnológico: "No hay duda de que la tecnología se ha convertido en un factor decisivo para el desarrollo económico y el incremento de la productividad; la carrera por la inteligencia artificial, los datos, la ciberseguridad, las redes y el espacio están acelerando inversiones que hace pocos años parecían lejanas". El segundo vector es el energético, que responde a la mayor demanda de electrificación de las economías y a la necesidad de ampliar las redes de transmisión y distribución. El tercero son los recursos naturales, especialmente la creciente demanda de minerales críticos y tierras raras para la transición energética, la digitalización y la modernización industrial.

Defensa e industria biofarmacéutica, nuevos ámbitos de expansión

Santamaría también ha destacado el papel de la defensa como sector emergente para ACS. "Los planes de inversión en Estados Unidos, Europa y Australia están aumentando, y esto abre oportunidades relevantes en infraestructuras asociadas. Son oportunidades que abarcan proyectos de obra civil como de edificación especializada, además de contratos de servicios colaborativos a largo plazo", ha explicado. A estas cuatro grandes áreas, el consejero delegado ha añadido la industria biofarmacéutica y la infraestructura social (sanitaria y educativa), sectores donde asegura que la compañía tiene "posiciones de liderazgo y un historial sólido", así como la movilidad y el transporte sostenible. "Somos más selectivos, gestionamos mejor el riesgo y favorecemos marcos contractuales más colaborativos", ha concluido Santamaría.

Los accionistas presentes en la junta han dado su visto bueno a todos los puntos del orden del día. Lo más destacado es el aumento de capital de un máximo de 670 millones de euros para atender el pago de los dos dividendos flexibles que la compañía prevé entregar en julio de este año y en febrero del próximo. Esta cifra representa un incremento del 11,7% respecto al aumento de capital aprobado el año pasado, que fue de 600 millones. La primera ampliación, de un máximo de 525 millones, se hará en los próximos tres meses; la segunda, de 145 millones, durante el primer trimestre de 2027.

Entre los otros acuerdos de la junta figura la reelección de Deloitte como auditor de cuentas de la sociedad y de su grupo consolidado para los ejercicios 2026, 2027 y 2028. También se ha aprobado la reelección del consejero delegado, Juan Santamaría, como consejero ejecutivo, y la de María José García Beato como consejera independiente. Los accionistas han dado apoyo masivo al equipo directivo, en un contexto de plena confianza en la estrategia de la compañía. La junta también ha dado luz verde a un plan de incentivos a largo plazo para directivos y profesionales del grupo, basado en la entrega de acciones liberadas y de opciones sobre acciones por un máximo de 1.150.000 títulos, equivalentes a 158 millones de euros al precio actual de cotización. El período máximo para la liquidación de las acciones a los beneficiarios será de cinco años, y se entregarán por mitades en el cuarto y quinto año desde su establecimiento.