La familia Andic, propietaria de Mango, ha aprobado el reparto de un dividendo de 61,65 millones de euros a través de su sociedad inmobiliaria, Punta Na. La decisión, tomada por el consejo de administración de la empresa en diciembre del año pasado, se desglosa en 12,65 millones a cuenta de los resultados del ejercicio y 49 millones procedentes de las reservas acumuladas. Este reparto contrasta con el ejercicio anterior, cuando la sociedad no distribuyó ningún dividendo a cuenta de los resultados. La decisión refleja la buena marcha del negocio inmobiliario de la familia, que ha visto cómo su facturación crecía de manera significativa. Según los datos del Registro Mercantil, Punta Na cerró el último ejercicio, comprendido entre el 31 de diciembre de 2024 y el 30 de diciembre de 2025, con un importe neto de la cifra de negocios de 39,4 millones de euros, un 27,4% más que en el ejercicio anterior.

Este incremento refleja la buena evolución del mercado inmobiliario y la actividad de la sociedad en la gestión de su patrimonio. En cambio, el beneficio de la sociedad descendió un 65%, pasando de 62,1 millones a 21,8 millones de euros. Esta caída se explica por el aumento del gasto financiero, vinculado al incremento de la deuda de la compañía, que ha subido un 7,21% interanual hasta los 277,2 millones de euros. De esta cifra, 17,3 millones corresponden a pasivo corriente a corto plazo y 259,8 millones a pasivo no corriente a largo plazo. El aumento del endeudamiento refleja la política de inversión de la sociedad en el mercado inmobiliario, que ha mantenido un ritmo de adquisición de activos para ampliar su patrimonio. La familia Andic ha continuado invirtiendo en inmuebles de calidad, aprovechando las oportunidades del mercado y la solidez de su posición financiera.

Una amplia cartera de activos

Punta Na es la sociedad que agrupa el patrimonio inmobiliario de la familia Andic. La compañía gestiona una cartera de activos que incluye edificios de oficinas, locales comerciales y otros inmuebles, principalmente en Catalunya, donde la familia tiene sus raíces y donde mantiene una presencia destacada. El reparto del dividendo de 61,65 millones supone una inyección de liquidez para la familia, que ha mantenido una estrategia de diversificación de sus inversiones. La inmobiliaria de la familia ha sabido aprovechar las oportunidades del mercado inmobiliario en los últimos años, consolidando su posición como uno de los grandes actores del sector en Catalunya. Las inversiones de Punta Na se han concentrado en inmuebles de calidad y en zonas estratégicas, lo que le ha permitido mantener una alta ocupación y una rentabilidad estable. La sociedad ha hecho una apuesta por edificios de oficinas y locales comerciales en zonas consolidadas, asegurando unos ingresos recurrentes y estables.

La familia Andic ha utilizado Punta Na como vehículo para sus inversiones inmobiliarias, aprovechando su sólida posición financiera para adquirir nuevos activos y para optimizar la gestión de su patrimonio. La sociedad ha mantenido unas cifras de facturación en crecimiento, y el reparto del dividendo refleja la confianza en la evolución futura del negocio inmobiliario de la familia. La caída del beneficio, causada por el aumento del gasto financiero, no ha impedido que la familia haya decidido repartir un dividendo importante, aprovechando las reservas acumuladas.

La estrategia de la familia Andic en el sector inmobiliario ha sido la de invertir en activos de calidad, con un enfoque a largo plazo y con una gestión prudente de los recursos. La sociedad Punta Na ha continuado creciendo en facturación y ha mantenido una posición sólida en el sector inmobiliario catalán. La familia Andic ha consolidado su presencia en el sector inmobiliario a través de Punta Na, y esta sociedad continúa siendo uno de los pilares de su patrimonio. La gestión prudente de la compañía, combinada con una estrategia de inversión a largo plazo, le ha permitido obtener unos buenos resultados y generar valor para sus accionistas. Con la decisión de repartir dividendos, la familia Andic demuestra su confianza en el negocio y su capacidad para generar rentabilidad para sus inversores. La estrategia de la familia en el sector inmobiliario continúa siendo la de invertir con una visión a largo plazo y una gestión prudente de los recursos.