La start-up biomédica fetaLife afronta una nueva etapa de crecimiento para convertir una placenta artificial, también conocida como incubadora líquida, en una tecnología médica aplicable a pacientes. Para avanzar en su objetivo, la compañía necesita una nueva inyección de recursos: unos 8 millones de euros que le permitirían acelerar el desarrollo tecnológico y preclínico, avanzar en los requisitos regulatorios y preparar los primeros estudios en humanos.

Esta cifra se sumaría a los recursos iniciales -7,65 millones- que han recibido de la Fundación La Caixa, a través del programa CaixaResearch Placenta Artificial, para sacar adelante el proyecto. El resultado ha sido "satisfactorio": han desarrollado un sistema de apoyo que reproduce las condiciones del útero para ofrecer una nueva alternativa terapéutica a los bebés nacidos antes o durante las 26 semanas de gestación.

"Con este apoyo, explica Elisenda Bonet, CEO de fetaLife, hemos desarrollado un prototipo y realizado las validaciones del sistema con animales; un animal grande, una oveja". Han conseguido mantener durante 21 días una oveja dentro del sistema con fisiología fetal. Este resultado demuestra que la tecnología puede proporcionar apoyo fetal durante el período previsto y mantener unas condiciones fisiológicas estables. "Esto es un gran avance", constata Bonet y explica que también se ha testeado con un cerdo, de manera que "demostramos que podemos transferir la tecnología a los humanos; tenemos las certezas y también de la ausencia de daños neurológicos a largo plazo". Ahora hay que avanzar: la transición a la vida neonatal.

La biomédica fetaLife se constituyó en 2025 para facilitar la estructura empresarial a la empresa derivada (spin-off) de transferencia tecnológica del Hospital Clínic Barcelona, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universitat de Barcelona (UB). El hito ha sido el mismo desde el primer momento: desarrollar un sistema para aumentar la supervivencia de los bebés nacidos entre las 22 y las 26 semanas de gestación, considerados prematuros ultraextremos. A estas edades, órganos como los pulmones, el cerebro o el sistema digestivo todavía se encuentran en una fase muy temprana de desarrollo.