La prueba ciclista más emblemática del calendario internacional tendrá este año un punto de salida inédito, porque el próximo 4 de julio el Tour de Francia no empezará desde ninguna ciudad francesa, sino desde Barcelona. Y no se tratará de una cita puntual, porque la organización ha programado hasta tres etapas que transcurrirán íntegra o parcialmente por territorio catalán, con un recorrido acumulado que se acerca a los 400 kilómetros y que afectará a un total de 62 municipios catalanes.
La primera jornada consistirá en una contrarreloj por las calles de Barcelona, un formato que acostumbra a marcar diferencias significativas entre los favoritos y que obligará a los corredores a un esfuerzo de concentración y potencia sobre el cronómetro. Al día siguiente, la caravana se desplazará hacia el sur para disputar la segunda etapa entre Tarragona y Barcelona, una travesía que combinará la llanura litoral con algunos pequeños puntos de montaña que podrían favorecer las escapadas.
El final del Tour en Catalunya llegará el 6 de julio, con un itinerario que saldrá de Granollers y llegará hasta Les Angles (Francia), en un enlace que servirá de transición hacia las etapas pirenaicas. Para que todo este despliegue se pueda llevar a cabo sin problemas, el Consell Català de l'Esport adjudicó, a principios de este mes de junio, un contrato específico para los servicios de señalización y otros elementos de seguridad en carrera. El importe de este contrato asciende a un millón de euros y ha recaído en la empresa Conservación Integral Viaria, conocida por su nombre comercial Consivia y con sede en Reus. Esta firma tiene una trayectoria consolidada en pruebas de las características de la mítica carrera ciclista, un factor que la ha situado en una posición de ventaja para asumir los trabajos relacionados con el paso del Tour de Francia por Catalunya.
Procedimiento por la vía de urgencia
La adjudicación, además, se ha tramitado por el procedimiento de urgencia, una vía que la normativa permite cuando concurren circunstancias que aconsejan acortar los plazos habituales de licitación. Esta decisión, sin embargo, no ha impedido que el proceso contara con varias empresas interesadas en optar al contrato. En el proceso de licitación, la propuesta de Conservación Integral Viaria ha competido con las presentadas por Kelias Movilidad, una compañía con domicilio social en Zamudio (Bizkaia), y por Promotor Special Events Worldwide, que tiene su sede en el municipio de Callús (Bages). El hecho es que el contrato supone una gran carga de trabajo, dado que la empresa adjudicataria deberá desplegar todo el dispositivo de señalización, barreras y elementos de protección en los tres itinerarios previstos, y lo deberá hacer en un plazo que se ajuste a las necesidades inmediatas de la competición.
Más allá de la instalación previa, el contrato compromete a Conservación Integral Viaria a retirar toda la señalización y los elementos accesorios en un plazo máximo de catorce días a partir de la finalización de la última etapa en Catalunya. Este plazo intenta evitar que los municipios afectados queden con elementos provisionales durante más tiempo del necesario, una circunstancia que en ediciones anteriores de otras pruebas ha generado molestias en las zonas por donde ha pasado la carrera. Además, la empresa de Reus se ha comprometido a realizar como mínimo dos recorridos completos de los trazados antes de la disputa de las etapas, una medida que busca garantizar un conocimiento exhaustivo del terreno y detectar posibles puntos conflictivos que puedan requerir una señalización adicional o una adaptación de las medidas de seguridad previstas inicialmente.