Los tiempos cambian y, con ellos, la sociedad y sus preferencias evolucionan, y qué mejor para demostrarlo que la transformación que han hecho las celebraciones familiares y los eventos multitudinarios. "Como ahora todo tiene que ser inmediato y la imagen que se transmite tiene que ser instagrameable, las bodas son más un festival que una celebración familiar; casi se organizan en formato Primavera Sound", explica con humor Jaume Renedo, director y representante de la tercera generación de los fundadores de Dasler, empresa de alquiler de materiales para eventos.
La empresa que nació en 1961 de la mano de su abuelo, Jaume Soler Pedrós, "un visionario que creó un servicio inexistente en el mercado" que, como decía la fachada de la tienda que abrió en Barcelona, consistía en alquilar "todo lo que usted necesite para su fiesta o recepción". Este legado fue continuado por su hija Josefina Soler, que se incorporó al negocio en 1986 para dirigir la marca durante más de 25 años junto con su marido Carlos Renedo, profesionalizando la empresa y transmitiendo valores de confianza y puntualidad. "El hecho de que una mujer estuviera al frente de una empresa en aquellos años, cuando esto era todavía una excepción, dice mucho del carácter y la cultura de Dasler", manifiesta Jaume Renedo.
Este sigue siendo el negocio que él regenta, 65 años más tarde, adaptándose a las nuevas tendencias tanto con los productos que se tienen que proporcionar, los materiales que se tienen que usar, los complementos y la clase de servicio que responda a todas las demandas.

Testimonio de la historia
Se combina la tradición familiar, "la honestidad que siempre hemos tenido ante los clientes porque si no se puede hacer un servicio, se tiene que decir o se tienen que dar alternativas; lo que no puedes hacer es comprometerte si después no puedes cumplir ni plazos ni dar todas las prestaciones que te han pedido", remarca Renedo. "Lo que más me llena es el gran trabajo que han hecho mis padres y mi abuelo. Ellos me enseñaron que el compromiso y la profesionalidad son nuestro ADN".
El catálogo de Dasler incluye vajillas, cuberterías, cristalerías, tejidos para vestir mesas y sillas, complementos de mobiliario y decoración y material de hostelería; todo se puede alquilar y recibir en cualquier punto de España, incluidas las Illes Balears. El paso de los años se podría ilustrar con la tipología de los materiales: de la cubertería de plata y la vajilla de porcelana hacia el inox y la pizarra, por ejemplo, o el apartado de alfombras, cojines, sofás que deben ofrecer actualmente.
Sus materiales son testimonio de la historia y la trayectoria de Barcelona y de la sociedad. La familia dice que son un socio silencioso. Recuerdan que en los años 70, el abuelo ya se hizo cargo de la organización de un banquete para 12.000 personas en los pabellones de la Fira de Barcelona, en Montjuïc; "creo que fue un encuentro de jefes de Estado europeos", apunta Renedo.
Posteriormente, asumieron la logística para el encendido de la Llama Olímpica de Barcelona 92, los banquetes por el regreso de Tarradellas a Catalunya —en 1981—, las visitas de los papas Juan Pablo II —que visitó el Arzobispado de Barcelona en 1982— y Benedicto XVI —en 2010— o, más recientemente, la zona VIP del último concierto de Rosalía.

Más de 5.000 eventos al año
La empresa que ha acompañado la evolución de Barcelona suma, entre 5.500 y 7.000 eventos al año, y cerca de un millón de actos a sus espaldas. En una jornada, del almacén de 12.000 metros cuadrados situado en l'Hospitalet de Llobregat pueden salir materiales para 200 eventos de diversa dimensión, porque "alquilamos desde 3 vasos de cóctel para hacer un anuncio a cientos de sillas o mesas para un acto institucional".
Dasler no pone límites al material ni a la tipología de clientes. "A finales de año iniciamos nuestra temporada alta porque hay muchos particulares que nos alquilan todo lo que necesitan para las celebraciones de Navidad y Nochevieja", explica Renedo. También relata alguna anécdota: "Tenemos un cliente particular que todavía nos pide los cubiertos de plata u otros que solo quieren los manteles de hilo, nunca de algodón...", tienen una clientela fiel —unas 500 familias— que valora devolver los utensilios sucios, porque "nos encargamos de lavarlo todo, garantizando la seguridad e higiene de los materiales". Al mismo tiempo, también asumen el montaje y desmontaje de las instalaciones si el organizador lo pide e incluso el servicio de catering, la ornamentación floral, camareros, azafatas... "Seguimos innovando para ofrecer soluciones logísticas integrales".
Actualmente, tienen un taller propio de fabricación en L'Hospitalet porque hay mobiliario que se tiene que modificar, como mesas y sillas. También remodelan y restauran piezas dentro de su estrategia de sostenibilidad, para recuperar materiales que han pasado de moda, pero que pueden ser útiles. Parte de los materiales se expone en la tienda de la calle Muntaner, en Barcelona. Se proveen de fabricantes catalanes, especial para el producto textil, y españoles, pero "a menudo tenemos que recurrir a distribuidores europeos", especifica Renedo.
Tienen 26 trabajadores en plantilla —algunos con hasta 32 años de antigüedad— y más de 50 colaboradores habituales en áreas de logística, limpieza e informática. En total, Dasler genera más de 100 puestos de trabajo directos e indirectos. La facturación ronda los 3 millones de euros.

El secreto: tener de todo, para celebrarlo todo
La empresa ha llegado al 65 aniversario después de haber superado los duros años de la pandemia, justo después de haber invertido significativamente en la ampliación de 1.000 metros cuadrados en las instalaciones de L'Hospitalet. Posteriormente al parón de las actividades, la etapa de la covid ha sido "como un revulsivo para las personas que ahora lo queremos celebrar todo; de manera diferente, pero disfrutar de los momentos", dice Renedo y menciona que si en los años noventa se llevaba poner fundas a las sillas y grandes manteles en mesas redondas, ahora hay modas como la de mesas de madera al descubierto en forma rectangular y larga; o las mesas para estar de pie y los tejidos coloridos para vestirlas.
"Si mi abuelo viera que ahora las bodas tienen zonas de sofás, no lo entendería. Pero este es nuestro trabajo: concebir el mundo que viene antes de que llegue, ofreciendo un servicio excelente y coordinado por un equipo humano sobresaliente", señala.