Consejeros y directivos de Banc Sabadell refuerzan su apuesta por la entidad tras el reparto del mayor dividendo de su historia. Varios miembros de la cúpula del banco catalán han adquirido nuevas acciones en los últimos días, coincidiendo con el pago de 2.500 millones de euros a los accionistas por la venta de TSB, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Uno de los movimientos más destacados corresponde al consejero Lluís Deulofeu, que es consejero independiente del Sabadell desde el 2021 y fue reelegido en la junta del banco el pasado mes de mayo. Deulofeu ha adquirido 35.411 acciones del banco por un importe cercano a los 100.000 euros. La operación, registrada en la CNMV el pasado 4 de junio, se realizó a un precio de 2,82 euros por título, apenas una semana después de que el Sabadell abonara el dividendo extraordinario.
También ha incrementado su inversión en la entidad Sonia Quibus, directora de Personas y Sostenibilidad de la entidad. El pasado 16 de junio compró 25.000 acciones de Banc Sabadell a un precio de 3,01 euros por título, lo que supone un desembolso total de 75.250 euros.
Por su parte, el también consejero y directivo David Vegara ha aprovechado esas fechas para elevar su participación en el banco. Según consta en los registros de la CNMV, ha realizado varias compras de acciones por un importe conjunto cercano a los 65.000 euros, adquiriendo un total de 22.164 títulos.
Las operaciones de Vegara se ejecutaron durante las dos sesiones bursátiles previas al reparto del megadividendo, aunque ya con la cotización ajustada por la distribución. El consejero pagó entre 2,90 y 2,95 euros por acción, según los registros de la CNMV.
BlackRock, primer accionista, también ha subido su posición en el Sabadell
Las adquisiciones se producen en un momento especialmente relevante para Banc Sabadell, que ha iniciado una nueva etapa con Marc Armengol al frente como consejero delegado, después de cerrar la venta de la filial británica al Santander y dar carpetazo a la opa del BBVA. En este contexto, la entidad se comprometió a llevar a cabo el mayor reparto de dividendos de su historia, con una distribución de 2.500 millones de euros entre sus accionistas.
Y precisamente, las compras realizadas por varios miembros de la cúpula directiva pueden interpretarse como una muestra de confianza en esta nueva etapa, la evolución futura del banco y en el potencial de revalorización de sus acciones. Además de los consejeros y directivos, algunos de los mayores inversores del Sabadell también se han reforzado en la entidad en las últimas semanas al calor del megadividendo.
Entre ellos BlackRock, que llevaba sin mover posiciones en el banco desde octubre, y entre marzo y principios de mayo —antes de cobrarse el dividendo— elevó su participación del 7,2% al 8,4%, afianzándole como su primer gran accionista.
