El banco suizo Credit Suisse, adquirido por su rival UBS, ha informado este lunes que en el primer trimestre de 2023 sufrió una masiva reducción de depósitos por valor de 67.000 millones de francos (68.300 millones de euros) debido a las importantes retiradas durante su crisis, que casi le lleva a la quiebra. En su informe trimestral, el banco ha admitido que la reducción de liquidez “fue especialmente aguda en los días inmediatamente anteriores y posteriores al anuncio de la fusión”.

“Se estabilizaron a niveles mucho más bajos, pero a día de hoy la situación no se ha revertido todavía”, ha admitido la entidad de Zúrich, que en 2022 ya había registrado una salida de liquidez de 123.200 millones de francos (125.000 millones de euros) que contribuyó a una enorme crisis de confianza que le abocó a la venta a UBS.

Credit Suisse gana 12.600 millones en el primer trimestre

Hasta el mes de marzo, Credit Suisse ganó 12.432 millones de francos suizos (12.600 millones de euros) en el primer trimestre, frente a la pérdida de 7.293 millones de francos suizos (7.400 millones de euros) registradas el año anterior. El beneficio, pese a la grave crisis que afronta, se explica en la anulación de los bonos AT1 asociados al banco que las autoridades suizas ordenaron el día de la fusión, lo que redujo a cero unas obligaciones que sumaban, de acuerdo con el informe, 15.000 millones de francos (15.300 millones de euros).

Esta orden ha llevado a numerosos bonistas a interponer denuncias contra las autoridades suizas por las pérdidas sufridas, o a anunciar su intención de hacerlo, tanto dentro como fuera del país helvético. Otro ingreso extraordinario ligado al fuerte beneficio reportado, según el informe, fue la venta de una parte significativa de los productos titulizados de Credit Suisse a la firma neoyorquina Apollo, como parte del proceso de reestructuración que intentó la entidad para salir de su crisis.

Fusión con UBS

Credit Suisse detalló que en el trimestre obtuvo unos ingresos de 18.467 millones de francos suizos (18.800 millones de euros), cuatro veces más que en el mismo periodo de 2022, frente a unos gastos operativos de únicamente 5.620 millones de francos suizos (5.300 millones de euros). Excluyendo ciertas operaciones extraordinarias, el banco registró en el primer trimestre una pérdida ajustada de 1.316 millones de francos (1.340 millones de euros). Los activos totales de la entidad, según el informe, se redujeron en el periodo enero-marzo a 540.291 millones de francos (551.000 millones de euros), un 27% menos que hace un año.

Credit Suisse indicó en su informe que sigue trabajando junto a UBS para garantizar que la fusión "se complete a tiempo", aunque subrayó que ello está sujeto a determinadas operaciones de cierre de negocios que, según señalaron con anterioridad ambas entidades, podrían tardar meses.