Comsa Corporación ha culminado el proceso de renegociación de su pasivo, que arrastraba desde 2016. La constructora de las familias Miarnau (70%) y Sumarroca (30%) ha llegado a un acuerdo con la banca para repagar su préstamo sindicado de 25 millones de euros y renovar las líneas de circulante. Ha dejado su deuda a cero. La operación se ha formalizado con Banco Santander, CaixaBank, Banco Sabadell y BBVA.
La nueva estructura financiera permite a la compañía afrontar una nueva etapa de desarrollo, con "mayor capacidad para acometer" proyectos concesionales e inversiones en maquinaria y consolidar su posicionamiento en proyectos de alto valor añadido, ha indicado el grupo que preside Jorge Miarnau.
La nueva estructura financiera ha permitido mejorar el balance de la constructora, que ha declarado un beneficio neto de 15,5 millones de euros, el doble que en 2024-
La firma afronta el desarrollo del plan estratégico 2026-2030 con una cartera de negocio de 2.654 millones a junio de 2026. Recientemente, Comsa se ha adjudicado contratos por valor superior a 600 millones de euros. Entre los proyectos más significativos se encuentran la construcción de estaciones y talleres de la línea ferroviaria Saltillo–Nuevo Laredo (México); la renovación de la línea Hrvatski Leskovac–Karlovac (Croacia) y la ejecución de tres nuevos puntos de atraque para graneles líquidos en el muelle de la Energía del Port de Barcelona.
Asimismo, el grupo participa en la construcción del nuevo tranvía de Tarragona, ha renovado el contrato de mantenimiento de media y baja tensión para Endesa en Girona y, a través de la filial GMF, próximamente empezará a desarrollar el servicio de mantenimiento de vagones de Renfe Mercancías en vía.
Acuerdo final
La empresa ha celebrado el acuerdo financiero porque "refleja la confianza de las entidades financieras en el modelo de negocio de Comsa Corporación y avala la estrategia de crecimiento sostenido desarrollada por el grupo, mostrando su capacidad para generar recursos y fortalecer su balance".
La constructora, que ha cumplido 135 años desde su fundación en Reus, alcanzó una facturación de 1.007 millones de euros durante el 2025, con un incremento del 2% sobre 2024.
La situación financiera del grupo se complicó a raíz de la crisis financiera de 2008. Con la recesión en su pico, en 2013, la compañía declaró una deuda de 930 millones de euros. Tuvo que iniciar así un proceso de refinanciación del pasivo y optó por llevar algunas desinversiones en el negocio.
Ahora, el nuevo acuerdo impulsa la ejecución del plan estratégico 2026-2030, orientado a fortalecer un desarrollo continuo y equilibrado, apostando por la innovación tecnológica y reforzando la presencia nacional e internacional de Comsa Corporación como grupo de referencia en el ámbito de las infraestructuras, la ingeniería y los servicios.