El Colegio de Economistas de Madrid ha decidido incorporar a Ignacio Galán, presidente ejecutivo de Iberdrola, a su cuadro de honor en calidad de Colegiado de Honor. La decisión de esta organización responde a la trayectoria profesional del directivo y a su aportación tanto en la configuración de Iberdrola como empresa de referencia en el sector eléctrico europeo y mundial como en el papel que la compañía ha ejercido en el desarrollo económico de España. Con este nombramiento, el Colegio quiere valorar la figura de uno de los empresarios españoles con más notoriedad. La ceremonia de entrega tuvo lugar, durante la jornada del martes, en el Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid y fue encabezada por Amelia Pérez Zabaleta, decana del Colegio de Economistas de Madrid. Durante el acto, el discurso sobre el nuevo colegiado de honor fue pronunciado por Pablo Hernández de Cos, director general del Banco de Pagos Internacionales, expresidente del Banco de España y candidato a la presidencia del Banco Central Europeo.
En su intervención, Hernández de Cos subrayó que el proceso de expansión impulsado por Ignacio Galán al frente de Iberdrola ha permitido que la compañía, 25 años después de su llegada, se haya consolidado como la primera eléctrica de Europa y haya llegado a ocupar hace pocas semanas la primera posición mundial del sector por capitalización bursátil. Según las palabras del dirigente bancario, el directivo supo anticipar el papel relevante que la electrificación tendría en la economía y transformó esta visión en inversión y en creación de valor. Esta capacidad de anticipación y de convertir una visión en resultados concretos ha sido señalada como uno de los rasgos que mejor definen la trayectoria del presidente ejecutivo de Iberdrola.
El valor del reconocimiento
Hernández de Cos también remarcó el significado especial del nombramiento, ya que supone reconocer una trayectoria de más de cinco décadas vinculada a las principales transformaciones empresariales de España. La distinción, por lo tanto, no se limita a la actividad reciente de la compañía, sino que se extiende a una larga etapa de participación en los cambios estructurales de la economía española. Este enfoque sitúa el reconocimiento en una dimensión que va más allá del resultado concreto de un ejercicio o de una operación empresarial determinada.
Durante su intervención, Ignacio Galán centró parte del discurso en el papel de la electrificación como oportunidad de cambio estructural para Europa. El directivo planteó la necesidad de pasar de un modelo intensivo en gasto energético y dependiente de las importaciones de combustibles fósiles a otro basado en inversión productiva de alto valor añadido. En este contexto, cifró las inversiones necesarias en más de 200.000 millones de euros anuales durante la próxima década, la mitad de los cuales corresponderían a redes eléctricas.
Galán recordó que en el año 2026 se cumplen 125 años de la fundación de Iberdrola, una efeméride a la que la compañía llega con unos activos de 165.000 millones de euros y una capitalización de 150.000 millones de euros. En su intervención señaló que han cambiado las tecnologías, los mercados, las personas y la dimensión de la empresa, pero que se han mantenido los valores de los fundadores, entre los que ha mencionado el esfuerzo, el compromiso con la empresa, la lealtad, el trabajo en equipo, la transparencia y el respeto a la palabra dada. Esta referencia a los valores fundacionales sirvió para enlazar la historia de la compañía con su situación presente.
Perspectivas de crecimiento
El presidente ejecutivo de Iberdrola se refirió también a las perspectivas de crecimiento de la demanda eléctrica en la llamada era de la electrificación. Según sus declaraciones, la compañía afronta las mayores perspectivas de crecimiento de su historia, con inversiones que podrían alcanzar los 80.000 millones de euros en cinco años, una cifra que podría llevar el beneficio neto de la empresa hasta los 10.000 millones de euros. Estas previsiones se enmarcan en un contexto de transformación del sector energético y de revisión de los modelos de producción y consumo.
Por su parte, Amelia Pérez Zabaleta, decana del Colegio de Economistas de Madrid, concluyó que la entrada de Ignacio Galán en la corporación no solo dignifica la institución, sino que también sirve de estímulo para seguir defendiendo el rigor profesional y el dinamismo empresarial como motores de la sociedad. Con este reconocimiento, Ignacio Galán se incorpora al cuadro de honor del Colegio de Economistas de Madrid, donde figuran algunas de las personalidades más relevantes de la economía española reciente, como Enrique Fuentes Quintana, Juan Velarde o el propio Pablo Hernández de Cos, así como empresarios destacados como Isidoro Álvarez o César Alierta. La incorporación al cuadro de honor sitúa el nombramiento dentro de una línea de reconocimientos que la corporación ha otorgado a figuras de perfiles diversos, tanto académicos como empresariales.
El Colegio de Economistas de Madrid representa la profesión de economista y vela por el adecuado desarrollo de su actividad. Como corporación de derecho público, constituye también un espacio de formación, encuentro y generación de conocimiento. Sus orígenes se remontan a 1948, con la creación de la Asociación Nacional de Economistas Licenciados de España. El modelo colegial empezó a desarrollarse entre 1953 y 1954 y, tras varias etapas y denominaciones, en el año 1977 adoptó el nombre actual. Su actividad se extiende también a las demarcaciones de Ávila, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Salamanca, Segovia, Soria y Toledo, lo que configura un ámbito de actuación que supera el término municipal de Madrid.