La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha publicado este jueves el informe sobre el apagón del 28 de abril de 2025 tras casi un año de análisis e investigación, en el que se ha reunido con distintas empresas del sector eléctrico, y concluye que el incidente se podría haber evitado porque se disponía de las "herramientas normativas y regulatorias, así como mecanismos para garantizar el suministro".
El informe, de más de 70 páginas, no nombra a ningún responsable sobre el apagón. Simplemente explica las líneas de mejora que ha identificado la Comisión tras la investigación llevada a cabo durante once meses a partir de la información de los principales agentes del sector eléctrico implicados, para dar respuesta a las necesidades actuales del sector eléctrico. Pero insiste en que "el sistema eléctrico disponía en el momento del incidente de herramientas normativas y regulatorias, así como mecanismos para garantizar el suministro".
La CNMC tiene en cuenta la profunda transformación que ha experimentado el sistema eléctrico peninsular. La rápida descarbonización del parque generador, liderada por España, ha coincidido con un desarrollo más lento de la demanda eléctrica, de la flexibilidad y de la adaptación de las redes, lo que ha incrementado la complejidad operativa y la necesidad de nuevas medidas técnicas y normativas, explica.
Al mismo tiempo, cree que la construcción del mercado eléctrico europeo —cada vez más integrado, complejo y orientado al corto plazo— ha exigido una adaptación normativa continua que ha avanzado, con frecuencia, "sin la debida coordinación con las necesidades físicas del sistema". Y la limitada interconexión con Francia es un ejemplo de ello.
En paralelo, la CNMC considera que hay una demanda no atendida, por falta de capacidad de acceso a la red, por múltiples motivos que, de estar presente en el sistema eléctrico a día de hoy, contribuiría a una mayor estabilidad de las tensiones. Por todo ello, Competencia ha identificado líneas de mejora para dar respuesta a las necesidades actuales del sistema y dotarlo de mayor robustez.
En este sentido, el organismo que preside Cani Fernández insta a avanzar "de forma eficaz" y que todo el sector se coordine para desarrollar soluciones "técnicamente robustas, proporcionadas y consensuadas entre los gestores de red, y con los agentes, que puedan implementarse en plazos razonables y que aborden las causas subyacentes de las cuestiones a mejorar".
Igualmente, la CNMC cree que los operadores del sistema y los operadores del mercado en Europa deben llegar a mayores niveles de consenso en las propuestas y en coordinación temprana, asegurando que el desarrollo de mercados competitivos no va en detrimento de la seguridad.
"En la actualidad, el principal desafío es hacer frente a una mayor volatilidad de las tensiones, cuestión que debe ser abordada, para contribuir a la estabilidad del sistema". La Comisión entiende que es necesario implementar medidas que ayuden a mitigar los cambios bruscos de tensión y analizar la evolución del resto de parámetros del sistema desde el punto de vista del impacto que provocan en las variaciones de tensión.
El documento analiza también la complejidad asociada a las infraestructuras de evacuación compartidas por varios productores, que requieren una delimitación precisa de responsabilidades para asegurar una operación eficiente del sistema.
La CNMC también recomienda avanzar en la armonización normativa a nivel europeo y nacional en materia de límites de tensión y temporalidad de las sobretensiones, garantizando márgenes adecuados de seguridad.
La Comisión considera aconsejable reforzar los programas de inspección periódica de los sistemas de protección y verificar el funcionamiento de las instalaciones tras su certificación inicial.