Una encuesta de satisfacción de gran alcance realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pone de manifiesto unas tendencias claras en los hábitos de compra de la ciudadanía en el Estado. El estudio, que se apoya en más de 24.000 experiencias de compra aportadas por 7.600 consumidores, confirma un año más la notable valoración que reciben las cadenas de supermercados de carácter regional, al tiempo que refleja el impacto sustancial de la inflación en la cesta de la compra.
En el análisis global de satisfacción, que incluye 48 firmas diferentes, destaca la posición de la cadena norteamericana Costco, que con 84 puntos sobre 100 se sitúa al frente de la lista. No obstante, el resultado más significativo es la fuerte presencia de supermercados de ámbito regional entre las diez mejor valoradas. Concretamente, siete cadenas de este tipo consiguen puntuaciones superiores a los 75 puntos, lo que demuestra la buena acogida que tienen entre su clientela. Este grupo de alta valoración lo forman Esclat, Bonpreu, Ametller, bonÀrea, Consum y Plus Fresc. En cuanto a las cadenas de distribución con presencia estatal, Hipercor (79 puntos) y El Corte Inglés (78 puntos) son las que obtienen los resultados más destacados. En el extremo contrario de la tabla, las posiciones más bajas corresponden a dos establecimientos de proximidad de grandes grupos estatales: Alcampo (63 puntos) y Carrefour (61 puntos).
A pesar de no figurar entre las más bien valoradas, Mercadona, con 71 puntos, se mantiene como el establecimiento habitual para casi un tercio de las personas consultadas. Esta aparente contradicción se explica por la multiplicidad de factores que influyen en la elección del supermercado. Según los datos de la OCU, los criterios prácticos, como la proximidad a casa o al lugar de trabajo y la comodidad de la ubicación en trayectos cotidianos, son determinantes para el 34% de los consumidores. Otros motivos relevantes son la percepción de buenos precios (21%), la calidad de los productos (17%) y la amplitud de la gama disponible (14%). Así, Carrefour en su modalidad de hipermercado sería la opción usual para el 10% de los consumidores, mientras que Lidl lo sería para el 9%.
El incremento del gasto
Uno de los indicadores más significativos del estudio es el aumento sostenido del gasto medio mensual por hogar, que actualmente se eleva a 407 euros. Esta cifra supera los registros de los años anteriores y se vincula directamente con la crisis de carestía de la vida. La OCU alerta de que el coste de la cesta de la compra se ha encarecido un 36% en los últimos cuatro años. A pesar de este incremento de costes, el supermercado físico continúa siendo el espacio predominante para el abastecimiento, con tres de cada cuatro personas visitándolo al menos una vez por semana. La compra en línea de alimentos no acaba de consolidarse como alternativa mayoritaria, ya que solo es utilizada de manera habitual por un 8% de los encuestados.
Dentro del establecimiento, las decisiones de compra muestran pautas diferenciadas. En productos de primera necesidad, la marca blanca de la cadena es la opción prioritaria cuando está disponible, especialmente en categorías como congelados, comidas preparadas y productos listos para el consumo. Por el contrario, en productos percibidos como bebidas alcohólicas o refrescos, la preferencia se decanta hacia las marcas de fabricante. En respuesta al encarecimiento continuado de los alimentos, la OCU reitera una de sus reivindicaciones principales a los poderes públicos: el ajuste temporal de los tipos de impuesto sobre el valor añadido (IVA) para productos básicos.
La organización insta a reducir del actual 4% al 0% el IVA para alimentos como frutas, verduras, legumbres frescas o mínimamente procesadas, leche, huevos y aceite de oliva. Además, propone una bajada adicional, del 10% al 4%, para la carne y el pescado. Estas medidas, según la OCU, son necesarias para aliviar la presión sobre las economías familiares en un contexto inflacionario persistente. El informe, elaborado por un equipo multidisciplinar de la OCU, se fundamenta en los principios de transparencia, independencia y rigor técnico. La organización, que desde 1975 analiza productos y servicios de consumo, basa su autonomía en el apoyo de sus 180.000 socios activos, garantizando así una evaluación libre de cualquier influencia externa.