Los neobancos ya han conquistado en España a más de 18,5 millones de usuarios, pero la banca tradicional resta importancia a su meteórico ascenso y reivindica una de sus principales ventajas competitivas: la capacidad de ofrecer a los clientes una gama completa de productos y servicios financieros, más allá de las cuentas, los depósitos y las tarjetas para viajar.

Sin embargo, la presión de estas entidades se deja sentir dentro y fuera de España. El Santander, con una fuerte presencia en Brasil, compite con Nubank, el gigante brasileño de la banca digital, que cuenta con decenas de millones de clientes. En México, el BBVA se enfrenta también a Nu —la marca con la que opera Nubank en el país— y a competidores como Revolut, que ha puesto el foco en este mercado. En Europa, ambos se tienen que medir con Trade Republic, N26 y también con Revolut, además de Monzo, un gigante que además acaba de desembarcar en España.

Pese a este avance, los grandes bancos españoles se muestran confiados en su capacidad para competir. Los consejeros delegados del Santander, BBVA y el Sabadell han coincidido esta semana, durante sus respectivas presentaciones de resultados, en reivindicar las fortalezas de la banca tradicional frente a unos rivales que, a su juicio, todavía no pueden cubrir todas las necesidades financieras de un cliente.

"Los neobancos han tenido un desarrollo agresivo en los mercados donde operamos, sobre todo en Brasil y México y, especialmente, en banca de particulares", reconocía el consejero delegado de Santander, Héctor Grisi. No obstante, el banquero destacaba que la oferta de los bancos digitales es muy limitada: "No tienen el alcance de productos que tenemos nosotros". Por ello, explicaba, el banco está centrado en convertirse en la entidad principal de sus clientes y en modernizar sus sistemas internos para ofrecer soluciones más competitivas. 

El BBVA cree que sus capacidades digitales son "mejores incluso" que la de los neobancos

El diagnóstico es compartido por el BBVA, cuyo consejero delegado, Onur Genç, defendió que el banco dispone de las herramientas necesarias para plantar cara a los nuevos competidores, incluso en el terreno digital. "Respetamos mucho a los neobancos y lo que aportan es algo positivo, pero pensamos que tenemos los medios necesarios para competir contra ellos porque nuestras capacidades digitales son muy buenas. Mejores incluso", aseguró.

Genç considera que la principal diferencia está en la amplitud de la oferta. Mientras que los neobancos suelen concentrarse en uno o dos productos, el BBVA aspira a acompañar al cliente a lo largo de toda su vida financiera, desde una hipoteca hasta un seguro o un fondo de inversión. El ejecutivo también puso en valor la confianza que genera la marca del banco. A su juicio, aunque los neobancos han conseguido atraer a muchos usuarios y compiten con éxito en determinados segmentos, todavía no han logrado convertirse en la entidad principal de todos ellos. "No tienen la confianza ni la gama de productos".

Eso no significa, sin embargo, que el BBVA considere que no tiene nada que aprender de sus rivales. De hecho, Genç reconoció que el banco debe identificar aquello que hacen mejor los neobancos y ponerse a su nivel. Banc Sabadell comparte la idea de que la irrupción de estos competidores "está elevando el nivel de exigencia de todo el sector", aunque no considera que su crecimiento constituya una amenaza directa para su negocio.

Su consejero delegado, Marc Armengol, explicó que el banco había comenzado el despliegue de una nueva aplicación móvil para clientes, con la que pretende mejorar sus capacidades y elevar el nivel de servicio, como muestra de su apuesta por reforzar la experiencia digital. Pero restaba importancia al crecimiento de los neobancos en España. "Es algo que nos ocupa, pero no nos preocupa. No es una amenaza sobre nuestro negocio, creemos que los neobancos están buscando una cosa distinta. Nosotros aspiramos a tener relaciones completas con los clientes", agregaba,

Lo cierto es que la irrupción de los neobancos está multiplicando las relaciones bancarias y cada vez es más habitual que un mismo cliente tenga cuentas en varias entidades y reparta sus operaciones entre ellas. Por ello, el foco de las entidades está ahora en convertirse en el banco principal de cada cliente, en el que domicilia sus ingresos, solicita una hipoteca, contrata un seguro o canaliza sus ahorros para la jubilación. Un terreno en el que la banca tradicional considera que parte con ventaja, por su oferta integral de productos y la confianza construida durante años con sus clientes.