La inteligencia artificial (IA) se convierte en una prioridad estratégica para la banca y desplaza a las grandes operaciones corporativas. La temporada de resultados del primer semestre ha dejado un mensaje prácticamente idéntico entre las entidades: el foco está en crecer de forma orgánica, invertir en tecnología para ganar productividad y, solo de forma puntual, estudiar adquisiciones que aporten capacidades concretas. Las compras de nicho se imponen a las grandes fusiones tras años marcados por la consolidación del sector.
En los últimos días, en los que las entidades han ido presentando las cuentas semestrales, han explicado sus hojas de ruta. El BBVA reiteró que su prioridad es el crecimiento orgánico tras no conseguir cerrar la compra del Banc Sabadell y que, aunque analizará cualquier oportunidad que surja en el mercado, la asignación de capital seguirá siendo estrictamente disciplinada. Su prioridad es la IA. El banco cree que es pronto para medir su efecto económico, aunque ya está generando mejoras tangibles, como un incremento de alrededor del 15% en la productividad del desarrollo de software y avances en los centros de atención al cliente mediante agentes inteligentes. El BBVA espera un impacto relevante en eficiencia, pero considera prematuro ponerle cifras.
CaixaBank lanzó un mensaje similar. La entidad evitó comentar los rumores sobre una posible compra de Cetelem para acelerar en el negocio del consumo y reiteró que su escenario base continúa siendo el crecimiento orgánico. En materia de inteligencia artificial, su máximo ejecutivo aseguró que es una prioridad. "Aplicamos la IA en el negocio de manera acelerada. El 40% de las consultas en la app se resuelven con la IA, hemos desarrollado un nuevo proceso de alta digital para que sea más fácil y ágil y para competir con nuevos entrantes". La implantación de esta tecnología no implicará cierres de oficinas ni reducción de plantilla, aseguraba también el CEO. Al contrario, Gonzalo Gortázar recordó que mantiene un ritmo elevado de contrataciones y defendió que la red comercial seguirá siendo clave.
En el Sabadell, el nuevo consejero delegado, Marc Armengol, fue aún más explícito al asegurar que el banco no estudia ninguna operación ni en España ni en el extranjero. Aunque reconoció que la banca obtiene ventajas de las economías de escala y que un proyecto entre bancos medianos podría tener sentido, dejó claro que la entidad quiere ejecutar su plan en solitario. La única puerta que mantiene abierta es la adquisición de capacidades concretas —como fintech o negocios especializados— si aportan valor a la estrategia. Al mismo tiempo, el banco situó la IA en el centro del negocio para mejorar la relación con los clientes, transformar procesos internos y mejorar la toma de decisiones, especialmente en crédito, fraude y pagos. Aunque tampoco quiso cuantificar todavía los ahorros derivados de esta tecnología.
Unicaja representa una posición intermedia. La entidad sigue estudiando una operación con WiZink, según explicó a la CNMV en abril, aunque durante la presentación de resultados no quiso detallar en qué punto se encuentra. En paralelo, el consejero delegado, Isidro Rubiales, situó la inteligencia artificial como una herramienta para mejorar la eficiencia y liberar tiempo de los empleados para tareas de mayor valor añadido. Aunque reconoció que el impacto futuro de esta tecnología genera incertidumbre, defendió que, a corto plazo, ya está aportando mayor agilidad y productividad a la organización y evitó vincularla con una eventual reducción del empleo.
Bankinter comparte esa visión. La entidad considera que la IA debe servir para elevar la productividad y no para destruir empleo. Su dirección descartó expresamente prejubilaciones o planes de ajuste asociados a esta tecnología y defendió que el objetivo es seguir creciendo con estructuras más eficientes. El banco destacó además el elevado grado de implantación interna de herramientas de IA: todos los empleados en España disponen ya de asistentes de inteligencia artificial, se han desarrollado miles de agentes específicos para distintas tareas y las interacciones mensuales con estas herramientas se cuentan por cientos de miles. En el plano corporativo, Bankinter continúa explorando oportunidades muy concretas en mercados donde ya opera, como demuestra la adquisición de un negocio hipotecario en Países Bajos, aunque insiste en que responde a una estrategia de crecimiento especializado más que a un cambio de modelo.
El Santander prioriza la IA pero realiza adquisiciones
El Santander se presenta como la principal excepción. El banco mantiene una intensa actividad corporativa, aunque concentrada exclusivamente en mercados donde ya tiene de una posición relevante. Este año ha culminado la compra de TSB en Reino Unido, ha adquirido Webster para reforzar su negocio en Estados Unidos y ha lanzado una oferta para adquirir el capital que aún no controlaba de su filial brasileña, después de cerrar la venta de Polonia.
Precisamente, el Santander es la entidad que más ha concretado el impacto esperado de la IA en el negocio. Dentro de su plan estratégico 2026-2028, el banco prevé que la IA genere más de 1.000 millones de euros de valor de negocio, combinando mayores ingresos y menores costes, como parte de un programa de transformación tecnológica con el que espera reducir significativamente su base de costes durante los próximos años.
