La cotización del fabricante de trenes Alstom se ha anotado este lunes una caída bursátil superior al 25% después de haber recortado sus previsiones para este ejercicio, a consecuencia de los problemas de rentabilidad que ha sufrido durante el primer semestre. En concreto, las acciones de la empresa en la Bolsa de París se situaban en los 11,60 euros a las 14:53 horas, lo que supone una caída del 26,63% respecto al precio que marcó en el cierre de la última jornada bursátil. Esta bajada sitúa el valor muy lejos de los niveles en que cotizaba antes de la revisión de las previsiones y refleja la reacción negativa de los inversores ante el deterioro de las cuentas de la compañía. La empresa ha apuntado que el margen de explotación ajustado se situará en el entorno del 1%, frente al 6,5% que preveía antes, y que la producción de trenes se situará en las 4.000 unidades, frente a las 4.400-4.500 que estaban previstas.

Estas dos revisiones implican un cambio muy significativo respecto a las expectativas que la compañía había comunicado anteriormente, tanto en cuanto a la rentabilidad como en cuanto al volumen de producción. Las previsiones de crecimiento de ventas también han sido revisadas a la baja, y el flujo de caja libre ha pasado de ser positivo a registrar un déficit de 1.500 millones de euros. Este último punto es especialmente relevante porque afecta a la capacidad de la compañía de generar recursos para financiar su actividad y hacer frente a los compromisos financieros. Entre los motivos de este recorte de previsiones, la compañía ha señalado retrasos por procesos de homologación y sobrecostes en la plataforma de trenes Coradia Max. Además, Alstom ha identificado que también se han visto afectados otros proyectos ejecutados para Alemania y desde Alemania, lo que sugiere que los retos de ejecución tienen un alcance más amplio en la operación del grupo y que no se limitan a un proyecto concreto.

El flujo de caja del primer semestre

El flujo de caja libre del primer semestre ha registrado un déficit de 1.248 millones de euros, lo que refleja la estacionalidad, a pesar de que las perspectivas para el conjunto del año son todavía más negativas. Estos datos indican que la situación de tesorería de la compañía se ha deteriorado durante el primer tramo del ejercicio y que la previsión para el conjunto del año no apunta a una mejora, sino a un deterioro mayor. Los resultados del primer semestre han reflejado el impacto de estos problemas, con una producción de trenes de 1.860 unidades, por debajo de la trayectoria prevista, y un margen de explotación negativo en el entorno del -4%. Las ventas del grupo han alcanzado los 9.300 millones de euros, un 3% más respecto al periodo anterior, incluyendo un crecimiento orgánico del 2%, a pesar de que este avance ha sido insuficiente para compensar los problemas operativos.

El hecho de que las ventas hayan crecido, pero el margen sea negativo indica que los costes y los problemas de ejecución han pesado más que el aumento de la actividad comercial. El hecho de que Alstom haya identificado afectaciones en otros proyectos ejecutados para Alemania y desde Alemania amplía el foco de los problemas más allá de la plataforma Coradia Max. Esto sugiere que las dificultades no responden solo a un contrato concreto, sino a cuestiones más estructurales en la manera como el grupo gestiona la ejecución de algunos proyectos. Los retrasos en los procesos de homologación y los sobrecostes son los elementos que la compañía señala como causas principales de este deterioro, y su combinación ha acabado afectando a las previsiones de rentabilidad y de generación de caja.