Entre 2022 y 2024, las 100 mayores empresas europeas repartieron de media el 70% de sus beneficios entre sus accionistas, según el último informe Personas, Poder, Beneficios, Planeta: cómo las grandes empresas europeas alimentan la crisis de desigualdad, elaborado por Oxfam Intermón.
El informe advierte de que Europa, que durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX había mantenido la desigualdad más contenida que otras regiones, afronta ahora un cambio preocupante: "La riqueza se concentra cada vez más en la parte más alta de la sociedad, la renta se distribuye de forma más desigual y la exposición a los riesgos climáticos es profundamente dispar".
Al mismo tiempo, la remuneración de los altos directivos supera ampliamente la del conjunto de la plantilla. En 2024, la remuneración media de los CEO, pagada ese año, alcanzó los 6 millones de euros. Las compañías con las remuneraciones más altas para sus CEO fueron Stellantis, con 22 millones de euros; Novartis, con 20,3 millones; y AstraZeneca, con 17,8 millones.
Los hallazgos de Oxfam Intermón muestran que, entre 2022 y 2024, la brecha entre la remuneración de los CEO y la de los trabajadores se amplió. De media, en 2024, los consejeros delegados ganaron 78 veces más que el trabajador promedio de su empresa, frente a 74 veces en 2022. Las mayores brechas salariales en 2024 se registraron en Carrefour, con una ratio de 361 a 1; Compass Group, con 352 a 1; e Inditex, con 322 a 1.
En el promedio de las empresas españolas de la muestra, la distancia entre el sueldo más alto y el sueldo medio es sensiblemente superior, llegando hasta 119 veces. Inditex es la tercera empresa europea con una diferencia salarial más alta, Banco Santander es la séptima y ACS la decimotercera.
Centrándose en España, el estudio menciona que Repsol y, sobre todo Telefónica, están entre las empresas europeas que mayor proporción de sus beneficios destinan a retribuir a sus accionistas. En el caso de Telefónica, en 2023 retribuyó a sus accionistas, mediante dividendos y recompra de acciones, incluso teniendo pérdidas en ese año.
El 62% de empresas europeas cuentan con mecanismos de participación de los trabajadores o bien en órganos de decisión o bien en propiedad de acciones. Sin embargo, ninguna de las empresas españolas cuenta con este tipo de mecanismos, lo que hace que España sea uno de los países europeos con menor democracia empresarial.
“La desigualdad también se configura dentro de las empresas: en quién ocupa los órganos de decisión, quién tiene voz, quién recibe la riqueza generada y quién queda fuera. Si las grandes corporaciones quieren formar parte de la solución, deben cambiar sus estructuras de poder, garantizar salarios dignos, cerrar las brechas de género y rendir cuentas por su impacto sobre las personas y el planeta”, explica Miguel Alba, responsable de desigualdad y sector privado de Oxfam Intermón.