La vivienda ya arrastra dos años encabezando la lista de los principales problemas de Catalunya, según los sucesivos Barómetros de Opinión Política del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO). En el último barómetro, publicado este miércoles, el porcentaje de catalanes que identifican el acceso a la vivienda como el primer problema de los catalanes vuelve a crecer respecto a la encuesta de julio y llega al 30% de los encuestados. Esta cifra casi alcanza el máximo del 32% que se produjo en octubre de 2025. Y lo hace, además, a pesar de que la encuesta es anterior al caso Maricarmen y a la ola de movilizaciones posteriores por el derecho a la vivienda. Este detalle es relevante porque indica que la preocupación ciudadana por la vivienda no responde únicamente a episodios coyunturales o a casos mediáticos, sino que tiene raíces más profundas y persistentes en el tiempo.
La trayectoria ascendente de esta preocupación durante los dos últimos años sugiere que se trata de un fenómeno estructural, vinculado a las dificultades reales de acceso a la vivienda que afrontan muchos ciudadanos. El encarecimiento de los precios de compraventa y de alquiler, la reducción de la oferta disponible y las dificultades para acceder a una vivienda asequible son factores que explican por qué esta cuestión se ha consolidado como la principal preocupación de los catalanes. La encuesta constata que la problemática es transversal porque es la primera preocupación en todas las franjas de edad. El grupo de personas entre 25 y 34 años es el más concernido por los problemas de acceso a la vivienda, con un 42% de encuestados que sitúan el tema en el primer lugar de sus preocupaciones. Para este segmento de población, el segundo problema, el funcionamiento de la economía, preocupa tan solo a un 9%.
La población más joven, de entre 18 y 24 años, es el otro segmento que más señala la vivienda como el principal problema de los catalanes, hasta un 36%. Estos datos reflejan que las dificultades para acceder a una vivienda afectan especialmente a las generaciones más jóvenes, que se encuentran con precios elevados, oferta limitada y dificultades para emanciparse. El hecho de que la preocupación sea transversal no significa que se distribuya de manera uniforme. Los jóvenes y los adultos jóvenes son los que más la sufren, porque son los que están en la fase de la vida en que buscan emanciparse o cambiar de vivienda. Para las personas de más edad, que ya tienen un hogar consolidado, la preocupación es menor, aunque sigue siendo relevante.
Diferencias por simpatía política
Según el Barómetro, los simpatizantes de Vox son los menos preocupados por la vivienda, con un 12%, y, de hecho, son los únicos para los que esto no es el principal problema. La inmigración, con un 39% de respuestas, ocupa esta posición para los simpatizantes de la formación de ultraderecha. Detrás de ellos, los votantes de PP y Junts sí que tienen la vivienda como primera preocupación, pero con el porcentaje más bajo respecto de las otras formaciones. En concreto, un 19% de los encuestados de Junts la apuntan, por un 18% del PP.
En el otro extremo, hasta el 57% de los votantes de los Comuns identifican la vivienda como el primer problema de Catalunya, y el 41% de los de la CUP. Entre los encuestados que no manifiestan simpatía por ningún partido, también se impone la vivienda, con un 28% de las respuestas, seguido de la insatisfacción política, con un 9%. Estas diferencias reflejan sensibilidades políticas diversas ante un mismo problema. Mientras que para unos la vivienda es la cuestión central, para otros lo es la inmigración u otros temas. Esto indica que, aunque la preocupación por la vivienda es amplia, no es universal y que hay segmentos de la población que priorizan otras cuestiones.