Veolia acelera su crecimiento y mejora su rentabilidad. El grupo francés de servicios medioambientales cerró los nueve primeros meses de 2026 con un ebitda de 5.404 millones de euros, un 5,1% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior a perímetro y tipos de cambio constantes. La facturación alcanzó los 33.310 millones, con un crecimiento comparable del 2,1%, que se eleva al 2,6% al excluir el efecto de los precios de la energía.
La mejora de los resultados se apoyó en la aceleración de la actividad durante el tercer trimestre, cuando los ingresos crecieron un 5% en términos comparables y excluyendo los precios energéticos. El impulso procedió especialmente de los mercados internacionales y del negocio del agua. Además, el margen de ebitda avanzó 50 puntos básicos, hasta el 16,2%, mientras que el ebit corriente aumentó un 6,7%, hasta los 2.950 millones.
La compañía atribuye esta evolución al crecimiento comercial, las revisiones tarifarias y los programas de productividad y eficiencia. El negocio internacional se consolida como uno de los principales motores del grupo: América, Asia-Pacífico, África y Oriente Medio registraron un incremento de facturación del 4,7%, hasta 9.067 millones de euros. Destacó Latinoamérica, con un avance del 10,9%, mientras Norteamérica creció un 4,8%.
España también mantiene un comportamiento positivo. La actividad de Veolia en Iberia alcanzó unos ingresos de 2.299 millones de euros, un 5,7% más, impulsada principalmente por el negocio del agua en España, que se benefició de revisiones tarifarias favorables y un aumento del 2,7% de los volúmenes facturados.
Entre los principales hitos del periodo figura la adjudicación de un contrato de 1.000 millones de euros y 25 años de duración para gestionar el abastecimiento de agua potable en ocho municipios del área metropolitana de Barcelona, con una población aproximada de 230.000 habitantes. Veolia considera que esta operación reforzará su posición en España, mercado que aspira a convertir en el tercero más importante del grupo a escala mundial.
En paralelo, la multinacional avanza en su estrategia de transformación GreenUp, orientada a reforzar las actividades internacionales y tecnológicas de mayor valor añadido. En junio completó la adquisición de la estadounidense Clean Earth por 3.000 millones de dólares, una operación que duplica su actividad de tratamiento de residuos peligrosos en Estados Unidos. El grupo espera generar sinergias de 120 millones de dólares en cuatro años.
La compañía ha confirmado todas sus previsiones para 2026. Mantiene su objetivo de crecimiento orgánico del ebitda de entre el 5% y el 6%, así como un incremento de al menos el 8% del resultado neto corriente atribuible al grupo, a tipos de cambio constantes y con la contribución de Clean Earth. También prevé elevar el dividendo en línea con el beneficio neto corriente por acción.
La consejera delegada, Estelle Brachlianoff, ha destacado la solidez del posicionamiento del grupo ante tendencias estructurales como la seguridad hídrica, la soberanía de los recursos y la creciente demanda de servicios medioambientales esenciales. La dirección considera que los resultados obtenidos respaldan tanto sus objetivos anuales como la hoja de ruta de GreenUp.