La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur en Asunción constituye un hito histórico y un acto de gran trascendencia geopolítica. Este pacto, el más amplio jamás negociado por ambos bloques, pone fin a un proceso de negociación de más de dos décadas y erige la zona de libre comercio más grande del mundo. Su alcance es colosal: crea un mercado integrado de 720 millones de personas y representa un peso económico conjunto de 22 billones de dólares, una cifra que acapara la atención global.

En un contexto internacional marcado por la subida de tensiones comerciales y por tendencias proteccionistas, el acuerdo emerge como una respuesta conjunta y deliberada. Las máximas autoridades europeas y de los Estados miembros del Mercosur presentan esta alianza como un contrapeso estratégico. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destaca que el acuerdo envía una señal “contundente” al mundo. Según su análisis, la decisión de firmar es una elección clara a favor del “comercio justo” y de la cooperación basada en normas comunes, frente al aislamiento y al uso de los aranceles como herramienta de presión. Para Von der Leyen, se trata de un compromiso para construir redes de interdependencia positiva, más que dependencias asimétricas.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, complementa esta visión con una lectura geopolítica precisa. Desde la sede del Banco Central de Paraguay, señala que el acuerdo representa una "apuesta decidida por la apertura, el intercambio y la cooperación”, un modelo que se contrapone explícitamente al "unilateralismo y al uso del comercio como arma geopolítica”. Costa subraya que la UE y el Mercosur defienden con este paso un sistema multilateral donde las relaciones entre países y regiones se fundamenten en el derecho internacional y en unas reglas del juego claras y compartidas. En un entorno global cada vez más turbulento, el acuerdo se ofrece como una herramienta para “navegar” estos desafíos sin renunciar a los valores propios, favoreciendo la estabilidad, la creación de empleo y la prosperidad compartida.

Desde la perspectiva del Mercosur, el presidente de Argentina, Javier Milei, sitúa la firma como “el mayor logro” del bloque desde su creación. En su discurso en Paraguay, Milei reconoce el acuerdo como el resultado de una asociación estratégica y de un largo proceso de diálogo. Sin embargo, también introduce una nota de cautela respecto a las próximas etapas. Recuerda que ahora los parlamentos de los cuatro Estados miembros (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) deben proceder a la ratificación y, en este proceso, deben velar porque no se impongan condiciones nuevas o diferentes de las pactadas. Esta precaución, asegura, es fundamental para preservar “el espíritu de lo que se ha negociado” durante estos 26 años y para garantizar la integridad del pacto.

Técnicamente, el acuerdo se materializa tras el apoyo formal de la mayoría de los Estados miembros de la UE el pasado 9 de enero. Su alcance va más allá de la simple eliminación de aranceles; incluye capítulos sobre cooperación regulatoria, derechos de propiedad intelectual, compras públicas y desarrollo sostenible. Precisamente, estos aspectos relacionados con la sostenibilidad y el respeto a los acuerdos climáticos fueron algunos de los puntos más complejos durante la negociación final, y conforman una parte esencial del texto.

En definitiva, la firma en Asunción no es solo un hecho comercial de primer orden. Es un acto político de gran simbolismo que busca reafirmar la vigencia del multilateralismo y del comercio regulado en un mundo fracturado. Proyecta una alianza transatlántica alternativa que, frente a dinámicas de confrontación, opta por la construcción de puentes y por un modelo de intercambio que aspira a ser justo, equitativo y generador de estabilidad a largo plazo. El camino hasta la plena aplicación aún requiere los trámites de ratificación parlamentaria en todos los estados firmantes, pero el paso dado en Paraguay marca un punto de inflexión irreversible en las relaciones entre dos de los principales espacios económicos del planeta.