La industria catalana se enfrenta a un problema estructural que pone en riesgo su competitividad: la falta de talento adecuado para cubrir los puestos de trabajo que genera. Según un informe impulsado por Amec, FemCAT, el Col·legi d'Enginyers Industrials de Catalunya y la Fundació per la Indústria, solo el 42% de las vacantes industriales pueden ser ocupadas por trabajadores formados en el sistema educativo catalán. Esto significa que cada año quedan sin cubrir 15.000 puestos de trabajo por falta de candidatos con la formación adecuada, una cifra que las asociaciones consideran alarmante y que frena el crecimiento del sector. El informe, presentado este miércoles en Barcelona, ha calculado que la industria catalana ofrece anualmente 26.176 puestos de trabajo.
En cambio, el sistema educativo solo genera 11.680 personas susceptibles de orientar su carrera profesional hacia el sector industrial. La comparación entre ambas magnitudes deja una brecha del 58%, es decir, más de la mitad de las vacantes no se pueden cubrir con el talento formado en Catalunya. La directora de la Fundació per la Indústria, Ana Navés, ha advertido que "no es un reto solo cuantitativo, sino cualitativo", ya que la formación actual no se adapta a la especialización ni a las competencias transversales que demanda el sector.
Los desajustes entre la oferta formativa y la demanda laboral son generalizados en todo el territorio, pero se intensifican especialmente en Girona, donde la brecha se eleva hasta el 76%. El estudio subraya que la disponibilidad limitada de centros formativos especializados contrasta con una industria diversificada y de gran nivel en las comarcas gerundenses. En Barcelona, que concentra la mayor parte de los programas formativos industriales, la oferta también es insuficiente para absorber el volumen de talento, con un 57% de vacantes sin cubrir. En Lleida y Tarragona la brecha es más moderada, del 44% en ambos casos, pero igualmente significativa.
Los perfiles más buscados: técnicos y operativos
Las empresas industriales buscan sobre todo perfiles técnicos y operativos. También son muy solicitados los perfiles de gestión y los comerciales, que incluyen gestores de cuentas, responsables de desarrollo de negocio y especialistas en postventa. El director general del Col·legi d'Enginyers Industrials de Catalunya, Pere Homs, ha defendido que ante esta brecha no se deben rebajar los estándares de calidad de la formación, sino que esta debe aspirar a la excelencia para poder competir en un mundo global con países con una gran potencia formativa como China.
Uno de los datos más llamativos del informe es que los perfiles comerciales no disponen de ningún programa específico dentro de la oferta formativa catalana. Esto provoca que el 100% de las vacantes en esta área no se puedan cubrir con talento local. El estudio señala que son roles muy reclamados por las empresas, que necesitan profesionales capaces de combinar conocimiento tecnológico con habilidades comerciales. También los perfiles de gestión presentan un desajuste del 87%, y los de innovación y transformación, del 77%. Estos datos evidencian que no se generan suficientes profesionales capacitados para liderar proyectos industriales complejos, gestionar equipos técnicos o impulsar iniciativas de digitalización e investigación.
Aunque los perfiles de operación y los técnicos disponen de una oferta formativa más amplia, también presentan desajustes significativos. Quedan vacantes el 51% de los puestos operativos y el 38% de los técnicos. El director general de Amec, Joan Tristany, ha destacado que la industria catalana "juega en una liga muy internacional" pero que "el talento determina el techo donde podemos llegar". Tristany ha puesto como ejemplo que las empresas necesitan técnicos capaces de entender las normas que debe cumplir un producto en un determinado mercado o que puedan llevar a cabo negociaciones técnicas con personas de otras culturas. "Todo es talento. Va más allá de la línea productiva de la planta", ha remarcado.
Falta de idiomas
Uno de los aspectos que señala el informe es la necesidad de mejorar el nivel de idiomas de los licenciados, que a menudo no hablan un inglés o un francés suficientemente bueno. También se detecta una falta de capacidad para relacionarse con clientes de otras culturas, una competencia cada vez más necesaria en un entorno globalizado. Las asociaciones industriales alertan de que estas carencias reducen la competitividad de las empresas catalanas y limitan su capacidad de exportación y de expansión internacional.
La directora general de FemCAT, Muntsa Vilalta, ha señalado la importancia de promover las vocaciones industriales ya en las primeras etapas de la educación y ha asegurado que este cambio del sistema educativo "no se hace solo". "La política pública debe estar alineada con el mundo empresarial y el mundo formativo. La complicidad empresa-administración es esencial y la tecnología es una gran oportunidad", ha afirmado. Por su parte, Joan Tristany ha defendido que la colaboración entre empresas individuales y el sistema educativo no puede ser una tendencia puntual, sino que se debe convertir en un esfuerzo sistémico: "Como industria tenemos que remar juntos".