La Asociación de Fabricantes y Mayoristas de Pirotecnia de Catalunya ha dado a conocer sus previsiones para la verbena de Sant Joan, con unas cifras que apuntan a una evolución positiva del negocio. Según los cálculos de la entidad, las ventas aumentarán un 5% en comparación con el ejercicio anterior, lo que elevará la facturación total por encima de la barrera de los 20 millones de euros. Los empresarios del sector se muestran optimistas ante una campaña que, afirman, tiene todos los ingredientes para tener éxito. Uno de los factores que contribuyen a esta confianza es el estado actual del terreno forestal. Las lluvias caídas durante los últimos meses han mantenido los bosques con unos niveles de humedad superiores a los habituales en esta época del año, lo que reduce considerablemente el riesgo de que los artefactos pirotécnicos puedan provocar incendios involuntarios.

Esta circunstancia acostumbra a tranquilizar tanto a los particulares como a los ayuntamientos a la hora de autorizar y utilizar material de fiesta. El ritmo de venta, además, ha comenzado con buen pie, y las empresas confían en que se acelerará a medida que se acerque el martes por la noche, fecha en que cae la celebración. El presidente de la asociación, Josep Maria Vilardell, ha explicado que las empresas del sector no han sufrido ninguna afectación derivada de la guerra en Irán ni de las dificultades en la navegación por el estrecho de Ormuz. Esta región, clave para el tráfico marítimo de mercancías procedentes de Oriente Medio, no ha generado retrasos ni cortes en el suministro de los materiales que necesita la industria pirotécnica catalana.

Este hecho ha permitido a los fabricantes mantener una cierta estabilidad en los precios de venta al público, sin que se hayan visto obligados a aplicar subidas significativas. Aun así, los productos han registrado un leve incremento de precio, pero no por causas geopolíticas, sino por el encarecimiento generalizado que afecta a toda la economía. El coste del transporte, de los embalajes y de otros suministros auxiliares ha subido, y esta circunstancia se ha trasladado de manera moderada a los precios finales. Vilardell ha situado la horquilla de facturación prevista entre 20 y 21 millones de euros, lo que representaría un alza de aproximadamente un 5% respecto a la campaña anterior. El dirigente gremial ha añadido que los últimos días siempre son determinantes, porque una parte importante de los consumidores espera hasta última hora para hacer las compras.

Los hogares gastan entre 30 y 50 euros de media

 

En cuanto al gasto medio por hogar, las estimaciones del sector apuntan a que la mayoría de las familias destinarán a la pirotecnia una cantidad que oscilará entre 30 y 50 euros. Esta cifra se ha mantenido relativamente constante en los últimos años, a pesar de la evolución de los precios y de la renta disponible. El presidente de la asociación ha matizado, sin embargo, que se han detectado casos puntuales de clientes que han gastado sumas mucho más elevadas, especialmente aquellos que se han decantado por lotes completos de baterías de gran formato. Justamente, la compra de lotes es una práctica que ha ido ganando adeptos con el paso del tiempo. Cada vez son más los consumidores que prefieren adquirir paquetes cerrados que incluyen una variedad de artículos en lugar de elegir productos uno por uno. Esta modalidad resulta especialmente atractiva para las familias con niños, que buscan lotes pensados para los más pequeños, con predominio de las fuentes de color y luz por encima de los estallidos sonoros. No obstante, también tienen buena salida los lotes que incorporan truenos y artefactos de intensidad acústica más alta, dirigidos a un público que busca la experiencia tradicional de la verbena.

Una de las principales novedades de la campaña de este año es la aparición de un kit diseñado específicamente para aquellas personas que presentan una elevada sensibilidad a los ruidos fuertes. Este colectivo incluye tanto a individuos diagnosticados con trastorno del espectro autista como a bebés y niños pequeños que soportan mal los estallidos repentinos de la pirotecnia. El kit ha sido desarrollado por la empresa Petards CM, que preside el mismo Vilardell, en colaboración con la Fundació Mira'm, una entidad del País Valencià especializada en el acompañamiento de personas con autismo y sus entornos familiares. El equipo sensorial incorpora tres elementos principales. Por un lado, unos protectores auditivos que reducen la intensidad del ruido sin eliminar del todo la experiencia sonora. Por otro lado, unas gafas diseñadas para mitigar el impacto visual de los flashes y las explosiones de luz. Y finalmente, un masticador, un dispositivo blando que permite liberar tensión mediante la masticación y que puede ayudar a calmar la ansiedad en momentos de estrés. Vilardell ha subrayado que, aunque el kit se ha concebido prioritariamente para personas con autismo, también puede resultar útil para cualquier ciudadano que simplemente no soporte los ruidos fuertes, una casuística más frecuente de lo que parece.

La tendencia hacia artefactos de baja sonoridad 

De manera paralela a esta iniciativa, el sector continúa avanzando en el desarrollo y la comercialización de líneas de productos con baja sonoridad. Esta tendencia, que empezó hace algunos años como una apuesta testimonial de ciertos fabricantes, se ha acabado consolidando como una oferta habitual en los principales puntos de distribución. La sociedad ha ido adquiriendo una sensibilidad creciente hacia el impacto acústico de la pirotecnia, un debate que se ha visto alimentado tanto por las quejas de colectivos vulnerables como por las denuncias de propietarios de animales de compañía.

Cada año, los veterinarios y las asociaciones protectoras de animales alertan sobre la angustia que sufren perros y gatos durante la verbena a causa de los estallidos impredecibles. Esta preocupación ha empujado a una parte de los consumidores a buscar alternativas que permitan disfrutar del espectáculo visual sin someter el entorno a niveles elevados de presión sonora. Los fabricantes han respondido ampliando sus gamas de productos silenciosos o de volumen reducido, que ya representan un porcentaje significativo de las ventas anuales.

La campaña de este año mantiene algunas de las medidas que ya se pusieron en marcha en ediciones anteriores y que han demostrado su utilidad. Entre estas destaca la instalación, por parte de muchos ayuntamientos, de papeleras y contenedores específicos para que los usuarios puedan lanzar los artefactos ya utilizados una vez han estallado. Esta práctica reduce la cantidad de residuos abandonados en la vía pública y en espacios naturales, y contribuye a prevenir accidentes derivados de la manipulación de aparatos que no han detonado correctamente.