Los datos del IRPF correspondientes al ejercicio 2024, publicados por el Ministerio de Hacienda, muestran una fotografía detallada de la distribución de la renta en Catalunya. Según la estadística, el 42% de las liquidaciones presentadas en el territorio declaran ingresos por trabajo inferiores a los 21.000 euros anuales. Esta proporción, que se ha reducido de manera progresiva en los últimos años, refleja la evolución de los salarios en el período posterior a la pandemia. En el año 2020, más de la mitad de los contribuyentes se encontraban por debajo de este umbral, y en 2023 la cifra todavía era del 44,9%.

La tendencia a la baja indica una cierta mejora de los ingresos laborales, a pesar de que el grueso de la población activa continúa situándose en franjas de renta moderada. La horquilla de ingresos más habitual es la comprendida entre 30.000 y 60.000 euros, que agrupa el 27,5% de las liquidaciones. Este dato confirma que, a pesar de que la mayoría de declarantes se encuentran por debajo de los 30.000 euros, un segmento creciente de la población ha conseguido superar este umbral en los últimos años. La proporción de contribuyentes con ingresos superiores a los 60.000 euros también ha crecido, lo cual indica una polarización creciente del mercado laboral, con una concentración más elevada de rentas en la parte alta de la distribución.

La media de los ingresos brutos por trabajo de los 4,3 millones de declarantes catalanes se sitúa en 31.251 euros, un 3,8% más que el año anterior. Esta cifra, que supera el umbral de los 30.000 euros, esconde una realidad bien diferente: dos de cada tres contribuyentes se encuentran por debajo de este umbral. La distorsión de la media al alza se explica por las rentas más elevadas, que tienen un peso significativo en el cálculo global. El 1% de los declarantes ganó entre 150.000 y 601.000 euros, mientras que el 0,09%, equivalente a 4.040 personas, superó los 601.000 euros anuales.

El número de contribuyentes en los tramos superiores de la distribución de la renta se ha más que duplicado en la última década. Este crecimiento refleja el aumento de la desigualdad salarial, con una concentración cada vez mayor de la riqueza en las capas más altas de la población. La brecha entre los salarios más bajos y los más altos se ha ido ensanchando, a pesar de la recuperación económica de los últimos años. Esta tendencia, que se da en la mayoría de países desarrollados, es especialmente acusada en Catalunya, donde el mercado laboral está marcado por una fuerte dualización.

Los alquileres, una fuente de ingresos para un 14% de los contribuyentes

Los datos del IRPF también permiten conocer los ingresos procedentes de alquileres de inmuebles. Un total de 608.275 personas, aproximadamente un 14% de los declarantes, han recibido rentas por este concepto. La media mensual de estos ingresos se sitúa en 968,58 euros, un 4,8% más que el año anterior, cuando la cifra era de 923,75 euros. El importe de los alquileres ha crecido un 33% en la última década, una subida que supera con creces la evolución de los salarios durante el mismo período.

Este incremento refleja el encarecimiento del mercado de la vivienda en Catalunya, donde los alquileres han experimentado subidas sostenidas año tras año. El aumento de los precios beneficia a los propietarios que obtienen rentas de alquiler, pero contribuye a agravar las dificultades de acceso a la vivienda para los inquilinos. La proporción de los declarantes que perciben ingresos por alquileres se mantiene estable, pero el importe medio no para de crecer, lo que refleja la presión alcista sobre el mercado inmobiliario.

Según la estadística, 305.266 contribuyentes, el 7% del total, pagan cuotas a algún sindicato, por un importe medio de 156 euros durante todo el año. Esta cifra, que se ha mantenido estable en los últimos años, refleja la baja afiliación sindical en Catalunya, un fenómeno que se da en la mayoría de países europeos. La participación en sindicatos, que históricamente había sido más elevada, se ha reducido con el paso del tiempo, especialmente entre los trabajadores más jóvenes. Por otro lado, 131.710 declarantes, un 3% del total, reportan gastos en colegios profesionales obligatorios para ejercer, con una cantidad media de 274 euros anuales.

Esta partida, que afecta a profesiones reguladas como la medicina, el derecho o la arquitectura, supone un gasto adicional para los trabajadores de estos sectores. La cantidad, que se mantiene estable año tras año, es uno de los pocos conceptos de deducción que la mayoría de contribuyentes pueden aplicar en su declaración. La declaración de la renta de 2024 dejó un saldo positivo para la mayoría de los contribuyentes. Cerca de 1,8 millones de personas cobraron, con un importe medio de 2.640 euros, una cifra que está alterada al alza por las rentas más altas.

Quienes perciben menos de 30.000 euros recibieron menos de 1.000 euros de media, lo que indica que las devoluciones más elevadas se concentran en las franjas de renta más altas. En cambio, 2,3 millones de contribuyentes tuvieron que pagar, con una media de 939 euros por persona. Esta diferencia entre quien paga y quien cobra refleja la progresividad del IRPF, que grava con más intensidad las rentas más elevadas.