El sector tecnológico y digital español se consolida como uno de los motores económicos con las retribuciones más atractivas del mercado laboral. El salario medio anual se sitúa en 48.900 euros, según revela el informe Salarios y política laboral elaborado por la Asociación de la Industria Digital Española (Ametic). Estas cifras reflejan no solo la robustez del sector, sino también una demanda creciente de profesionales especializados que las empresas tienen cada vez más dificultades para cubrir.
El estudio, una herramienta de referencia para empresas y profesionales, se ha elaborado a partir del análisis de 57 perfiles profesionales repartidos en siete departamentos diferentes, trazando una fotografía completa y representativa del ecosistema digital. Los resultados confirman una realidad fragmentada en función del tamaño de la empresa: en las organizaciones de más de 100 empleados, el salario medio asciende hasta los 49.300 euros anuales, mientras que en las PYMES tecnológicas la cifra baja hasta los 46.800 euros. Esta diferencia de más de 2.500 euros anuales pone de relieve las disparidades estructurales y la capacidad inversora de las grandes corporaciones.
Los autores del informe subrayan que este incremento del salario medio "consolida la tendencia al alza" en la retribución de los profesionales tecnológicos. Esta progresión no es casual, sino que responde a una conjunción de factores: el rápido proceso de transformación digital de la economía, la escasez de talento altamente cualificado y la necesidad de las compañías de retener a los trabajadores más valiosos en un entorno altamente competitivo. Las diferencias salariales, según Ametic, no se limitan al tamaño de la empresa.
El departamento donde trabaja el profesional y, sobre todo, el grado de especialización y responsabilidad del cargo, se revelan como variables decisivas. Así, el ranking de las posiciones mejor pagadas está encabezado por los roles de alta dirección y estrategia. En concreto, el gerente de consultoría y estrategia se perfila como el profesional mejor remunerado, con un salario medio anual de 86.964 euros. El segundo lugar lo ocupa el jefe de ventas (79.815 euros), una posición clave para la generación de ingresos, seguido del responsable de infraestructuras de sistemas (70.862 euros), vital para la continuidad operativa de cualquier organización moderna.
Retrato del profesional TIC: hombre con titulación superior
Más allá de los salarios, el informe de Ametic traza el perfil sociolaboral del colectivo. El sector sigue mostrando una escasa presencia femenina, aunque con una mejora mínima. El 60,8% de los trabajadores son hombres, frente a un 39,2% de mujeres. La presencia femenina ha aumentado solo 0,1 puntos porcentuales respecto al año anterior, un progreso exasperantemente lento que evidencia la necesidad de políticas más agresivas para fomentar la incorporación de la mujer a las carreras STEM.
La media de edad del profesional del sector se sitúa en 39,6 años, unos datos que reflejan un tejido laboral con experiencia, pero que también plantea el reto de renovar y atraer talento joven. La estabilidad laboral es, por otro lado, una de las grandes fortalezas del sector. El contrato indefinido es el predominante, representando la inmensa mayoría, un 94,1% del total, una cifra muy por encima de la media estatal. En cuanto a la formación, el sector exige un alto nivel de cualificación.
El 69,2% de los trabajadores posee una titulación superior. Las carreras más comunes entre los profesionales son Informática (32,3%) y Telecomunicaciones (21,6%). No obstante, el ecosistema digital también se enriquece con otros perfiles formativos, como Ingeniería Industrial (10,4%), Administración y Dirección de Empresas (9,4%), Matemáticas y Física (3,2%), Derecho (2,7%) y Marketing (2,2%).
Salarios altos y dificultad para contratar
A pesar de este panorama aparentemente idílico de buenos salarios y estabilidad, el informe de Ametic desvela una paradoja crítica que amenaza el crecimiento del sector: la gran dificultad para contratar. En el último año, un 90,3% de las empresas ha reconocido haber tenido problemas para encontrar e incorporar el talento necesario. Esta escasez de profesionales, especialmente en áreas de alta especialización como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o la ciencia de datos, está alimentando una guerra por el talento que, a su vez, empuja los salarios hacia arriba.
Se trata de un ciclo donde la oferta de profesionales cualificados no consigue seguir el ritmo de la demanda creciente de las empresas, un escenario que obliga a las compañías no solo a ofrecer paquetes retributivos más competitivos, sino también a mejorar otros aspectos como la flexibilidad, la formación continua y los beneficios intangibles para atraer y retener a los mejores. En conclusión, el sector tecnológico digital español se mantiene como un faro de oportunidades laborales bien remuneradas, pero se enfrenta al reto urgente de ampliar su base de talento, fomentando las vocaciones científico-técnicas, impulsando la diversidad de género y facilitando el reciclaje profesional de otros sectores para asegurar su competitividad futura.
