El año 2025 ha sido un punto de inflexión histórico para el sector energético global. Según el último Global Electricity Review del grupo de expertos independiente Ember, las fuentes de energía renovables produjeron más de un tercio de la generación eléctrica mundial, alcanzando el 33,8% del total. Esta cifra supone la primera vez en cien años que las renovables superan al carbón, que quedó por debajo de un tercio de la generación eléctrica mundial por primera vez. Además, las renovables también superaron el volumen de demanda eléctrica global, otro hito que refleja el cambio acelerado hacia un modelo energético más limpio y sostenible.
El crecimiento de la energía solar fue especialmente destacado durante el ejercicio 2025. Esta fuente llegó a cubrir por sí sola el 75% del aumento de la demanda eléctrica del año pasado en todo el mundo, consolidándose como el motor dominante del cambio en el sector energético global. El crecimiento de la solar fue de 636 teravatios hora, hasta un total acumulado de 2.788 teravatios hora, lo cual representa un incremento del 30% respecto al 2024. Este ritmo de expansión es dieciocho veces superior al del gas, que fue el único combustible fósil que registró un ligero crecimiento durante el año pasado.
Las energías limpias frenan los combustibles fósiles por quinta vez en el siglo XXI
Las energías consideradas limpias en conjunto lograron frenar la generación eléctrica con combustibles fósiles, que retrocedieron un 0,2% respecto a 2024. Esta circunstancia se produce por primera vez desde 2020 y por quinta vez en lo que va de siglo XXI. El carbón fue el gran perdedor del año, con un retroceso que lo situó por debajo del 30% de la generación eléctrica mundial. El gas, en cambio, mantuvo un cierto protagonismo al ser el único combustible fósil que creció, aunque a un ritmo muy inferior al de las renovables. El conjunto de las fuentes limpias ya representa aproximadamente la mitad de la generación eléctrica mundial, mientras que los combustibles fósiles han ido perdiendo peso a lo largo de las dos primeras décadas del siglo.
Más de la mitad del aumento mundial de generación de energía solar proviene de China, que continúa siendo el principal impulsor de la transición energética global. La India, por su parte, ya tiene instalada más capacidad solar que Estados Unidos, otro indicador del cambio de equilibrio en el mapa energético mundial. Ambos países asiáticos han protagonizado un giro histórico durante el último año al hacer caer por primera vez este siglo su generación eléctrica a partir de combustibles fósiles, un avance significativo teniendo en cuenta que ambas economías continúan creciendo a ritmos elevados y necesitan cada vez más electricidad.
Chile y Australia, pioneros en el almacenamiento de energía
El informe de Ember también destaca el papel de países como Chile y Australia, considerados pioneros en la incorporación de capacidad de almacenamiento a sus redes eléctricas. Ambos países integraron suficientes baterías para absorber más de la mitad de la nueva generación solar de 2025, lo cual ya empieza a hacer bajar los precios de la energía en determinados momentos del día. Esta capacidad de almacenamiento es fundamental para gestionar la intermitencia de las renovables y aprovechar al máximo la energía generada durante las horas de sol.
En el capítulo del almacenamiento, el informe remarca que el coste de las baterías cayó drásticamente el año pasado, por segundo ejercicio consecutivo. Durante 2025, el precio de las baterías bajó un 45%, después de haberlo hecho un 20% el año anterior. Esta reducción acumulada del 65% en solo dos años ha permitido que el mundo generara suficiente capacidad de almacenamiento de energía eléctrica para desplazar el 14% de la nueva generación solar hacia franjas horarias nocturnas, cuando las placas no producen electricidad, pero la demanda continúa siendo elevada.
El abaratamiento de las baterías es una de las claves para continuar acelerando la transición energética, ya que resuelve uno de los principales retos técnicos de las renovables: su dependencia de las condiciones meteorológicas y del ciclo diurno. Con un almacenamiento más asequible y eficiente, el camino hacia un sistema eléctrico descarbonizado se vuelve cada vez más viable económica y técnicamente.