El precio de la vivienda en España se encareció un 0,7% entre agosto y septiembre, situando la tasa de crecimiento interanual en un 14,2%, según datos de Tinsa. Esta cifra supera en 8,8 puntos el nivel general de inflación, pero "consolida la desaceleración del ritmo de crecimiento de los precios residenciales", que se ha ido moderando mes tras mes desde el 15,6% registrado el pasado junio. La jefa de investigación de Tinsa, Cristina Arias, ha explicado que el pasado mes de septiembre el precio residencial "ha continuado desacelerando su ritmo de crecimiento". "Aun así, registra tasas interanuales contundentes en todos los grupos, por encima de la inflación y superiores al umbral del 9% nominal establecido por la Comisión Europea para la vigilancia ante posibles desequilibrios macroeconómicos", ha añadido.
Esta referencia al umbral europeo no es menor. La Comisión Europea utiliza este indicador para detectar posibles burbujas inmobiliarias y para alertar a los Estados miembros sobre la necesidad de adoptar medidas correctoras. El hecho de que el crecimiento de los precios se sitúe por encima de este umbral indica que el mercado residencial español continúa generando tensiones que podrían tener consecuencias macroeconómicas si se mantienen en el tiempo. Con la cifra definitiva de septiembre, la variación interanual del tercer trimestre de 2026 se sitúa en el 14,9%, dos décimas por encima del 14,7% provisional publicado en el informe IMIE Mercados Locales el pasado 30 de septiembre.
"El empleo ha continuado mostrando un buen comportamiento, influenciado por la regularización extraordinaria de inmigrantes, pero el poder adquisitivo de los salarios sigue reduciéndose ante el repunte inflacionista derivado de la guerra en Oriente Medio", ha apuntado Arias. Esta observación conecta dos fenómenos que explican buena parte de la dinámica actual del mercado inmobiliario: por un lado, la fortaleza del mercado laboral, que sostiene la demanda de vivienda; por el otro, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, que dificulta el acceso a la compra para una parte creciente de la población.
Diferencias por zonas
Capitales y grandes ciudades y Áreas metropolitanas son los grupos que registraron un crecimiento mensual más moderado (0,4% y 0,5%, respectivamente), frente al 2% experimentado por la vivienda nueva y usada en el grupo 'Islas'. En el último año, el crecimiento de los precios se mueve entre el 10,4% de Resto de municipios y el 17,2% de Costa Mediterránea. "Descontando el efecto de la inflación, las desaceleraciones de precio más pronunciadas se observan en Capitales y grandes ciudades y en Áreas metropolitanas, zonas donde el nivel de precios limita la capacidad de compra de una proporción creciente de la población", ha señalado la experta. Arias ha recordado que, aunque las compraventas residenciales se moderen ante el mayor esfuerzo de compra y la restricción crediticia en un contexto de subida de tipos de interés, "el número de compraventas continúa situándose en niveles robustos y superiores a la media histórica".
El valor medio de la vivienda en España se sitúa un 2,5% por encima de los máximos de la burbuja de 2007 en términos nominales, aunque en términos reales se mantiene un 32% por debajo. En concreto, se superan los máximos de la burbuja de 2007 en todos los grupos, a excepción de Costa Mediterránea y Resto de municipios. Sin embargo, descontando el efecto de la inflación, todos los grupos se mantienen por debajo de esos máximos. El territorio insular es el que más se acerca, a una distancia de un 13%, mientras que el resto permanece a más de un 30% de distancia. Esta comparación es especialmente relevante porque permite contextualizar el nivel actual de precios. Aunque en términos nominales la vivienda ha recuperado los niveles de la burbuja, en términos reales todavía queda lejos de aquellos máximos, lo que indica que, ajustado por la inflación, el precio actual es inferior al que se alcanzó en 2007.