En 2025, el sector de la moda en España ha sufrido una nueva contracción del mercado, con una caída del 4,2% en volumen de ventas y del 4% en valor de facturación. Estos descensos corresponden a un descenso progresivo del gasto de los consumidores en moda. El último año, el gasto medio en moda se ha situado en 551 euros anuales, una cantidad que aún queda lejos de los 602 euros que se gastaban en 2019, antes de la pandemia del Covid-19, y representa una caída del 9%.
Este dato demuestra que la pérdida del poder adquisitivo y la inestabilidad o falta de confianza en las perspectivas económicas hacen que el consumidor aparque la compra de moda para destinar sus ahorros a otros intereses. La vivienda, la energía o la alimentación se llevan buena parte de los recursos familiares.
Esto se traduce en una menor frecuencia de compra: el consumidor sale menos veces a comprar moda, aunque, cuando lo hace, tiende a adquirir más prendas en cada acto de compra.
Los indicadores se han extraído del estudio elaborado por la consultora Worldpanel by Numerator, para el Clúster Catalán de la Moda (MODACC), a partir de las encuestas a más de 10.000 consumidores, que corresponde con un panel que permite obtener una fotografía precisa de los hábitos de compra y de las tendencias del sector.
El bienestar personal
Las transformaciones en los hábitos de vida y consumo de la población también tienen que ver, según explica el sector. En los últimos años se han consolidado tendencias como la instauración del teletrabajo, el aumento del tiempo que se pasa en el hogar y un progresivo estilismo por la ropa más informal que han modificado la necesidad de renovar el vestuario con la misma frecuencia que en el pasado.
Así, el crecimiento de categorías vinculadas al bienestar personal, tanto físico como mental. La práctica deportiva, el interés por un estilo de vida saludable y la búsqueda de confort en el día a día impulsan el consumo de prendas deportivas, athleisure y moda casual, así como de productos asociados a la vida y al hogar.
También han evolucionado relativamente bien las prendas de punto exterior de mujer, que han sido una de las pocas categorías con evolución positiva, con un incremento del 1,1% en valor de facturación, a pesar de una ligera reducción del volumen de ventas. Asimismo, hay un repunte de la moda para bebés de 0 a 2 años, que crece un 1,8%, probablemente vinculado a un pequeño incremento reciente de la natalidad, a pesar de que el conjunto del segmento de moda infantil ha retrocedido.
La compra por Internet se estanca
Respecto a los canales de venta, el comercio electrónico continúa teniendo un peso muy relevante en el mercado de la moda. Actualmente, aproximadamente uno de cada cuatro euros que se destinan a moda se gasta por Internet. Sin embargo, después de años de crecimiento muy intenso, el canal en línea muestra signos de estabilización y su ritmo de expansión comienza a moderarse, hecho que apunta a una posible maduración del canal dentro del conjunto del mercado.
Desde el Clúster Català de la Moda se insta al sector a reconstruir una relación con el público que en los últimos años se ha ido debilitando, recuperando el interés y la vinculación con las marcas en un entorno donde la atención y la fidelidad del consumidor son cada vez más difíciles de captar.
La agrupación que acoge 150 empresas de moda en Catalunya -con 3.800 millones de euros de facturación agregada- recomienda a las marcas que presenten una propuesta de valor, que las haga diferentes, en un mercado cada vez más competitivo. Al mismo tiempo, resulta imprescindible explorar nuevos lenguajes, formatos y canales de comunicación que permitan establecer un diálogo más directo y significativo con los consumidores.