El director técnico de Foro Nuclear, Antonio González, ha puesto de relieve la importancia de la energía nuclear en el actual contexto internacional, marcado por conflictos bélicos como la guerra en Ucrania y la creciente tensión en Oriente Medio. Según su análisis, estas circunstancias geopolíticas están generando una elevada volatilidad en los precios energéticos y creando dudas fundamentales sobre la seguridad del suministro a medio y largo plazo. En este escenario de incertidumbre, González ha defendido que la nuclear se vuelve "más necesaria que nunca" como elemento complementario para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico. El director técnico ha advertido que el sistema energético mundial podría entrar en una crisis de proporciones significativas. El motivo no es solo el encarecimiento de los precios de la energía, sino también la creciente volatilidad, que dificulta la planificación tanto para las empresas generadoras como para los consumidores.
González ha puesto el foco en el encarecimiento del gas natural y su impacto directo sobre la generación eléctrica, dado que las centrales de ciclo combinado a menudo marcan el precio marginal en muchos mercados europeos. En este contexto, ha defendido que la nuclear ofrece un precio estable y previsible que contribuye a mitigar los efectos de estas oscilaciones. González ha aprovechado su visita a la central nuclear de Almaraz (Cáceres), para recordar las cifras clave del parque nuclear español. Actualmente, el Estado cuenta con siete reactores nucleares distribuidos en cinco emplazamientos diferentes: Almaraz, Cofrentes, Trillo, Ascó y Vandellós. Estas instalaciones representan algo más del 5% de la potencia eléctrica instalada en España, pero tienen un peso muy superior en la generación real, ya que producen alrededor del 20% de la electricidad que se consume cada año. Esta diferencia entre potencia instalada y generación real se debe al alto factor de carga de las nucleares, que funcionan de manera prácticamente continua.
Más del 25% de la electricidad libre de CO2 proviene de la nuclear
El director técnico del Foro Nuclear también ha incidido en el papel fundamental de esta tecnología en la lucha contra el cambio climático. Según ha recordado, más del 25% de la generación eléctrica libre de emisiones de dióxido de carbono en España corresponde a las centrales nucleares. Este peso relativo permitió evitar la emisión de unos 20 millones de toneladas de CO2 durante el año pasado, una cifra equivalente a las emisiones anuales de varios millones de vehículos. González ha destacado que la nuclear es, junto con las renovables, una de las herramientas más efectivas para descarbonizar el mix eléctrico sin renunciar a la seguridad de suministro.
Más allá de su papel en la generación y en la reducción de emisiones, González ha puesto el acento en las características técnicas específicas de las centrales nucleares. Estas instalaciones aportan a la red eléctrica lo que los expertos llaman potencia firme, síncrona e inercial, tres atributos que resultan fundamentales para el control de la frecuencia y la tensión del sistema. A diferencia de algunas fuentes renovables, la nuclear puede funcionar de manera continua independientemente de las condiciones meteorológicas y contribuye a la estabilidad de la red en momentos de demanda punta o de caída súbita de otras generaciones. Además, ha recordado que las nucleares operan durante la mayor parte del año, con cerca de 7.300 horas de funcionamiento a plena potencia.
En cuanto al futuro del parque nuclear estatal, González ha explicado que existe un claro interés por parte de las empresas propietarias en prolongar la vida útil de las centrales más allá de las fechas actualmente autorizadas. En el caso concreto de Almaraz, la central extremeña tiene la autorización de explotación vigente hasta el 1 de noviembre de 2027 para la unidad 1 y hasta el 31 de octubre de 2028 para la unidad 2. Las compañías propietarias han solicitado una extensión que permitiría operar ambas unidades hasta junio de 2030, una petición que ahora se encuentra en fase de evaluación técnica por parte del Consejo de Seguridad Nuclear.
El informe del Consejo de Seguridad Nuclear
Según ha detallado el director técnico del Foro Nuclear, el organismo regulador tiene previsto emitir su informe técnico sobre la solicitud de extensión durante el verano de este año 2026. Este informe será preceptivo y vinculante en aspectos de seguridad, y una vez emitido, el Ministerio para la Transición Ecológica dispondrá de un plazo aproximado de dos meses para tomar una decisión definitiva. González ha señalado que el ejecutivo deberá valorar no solo los aspectos técnicos y de seguridad, sino también las implicaciones para el sistema eléctrico y para los objetivos de descarbonización.
González también ha alertado sobre la existencia de una fecha crítica en el calendario, situada el 31 de octubre de este año, que puede influir significativamente en la planificación de las actividades necesarias, tanto para una eventual prolongación de la operación como para un posible proceso de desmantelamiento. Según ha explicado, esta fecha no supone un límite infranqueable después del cual no se pueda actuar, pero su superación sin una decisión clara podría comportar ciertas dificultades logísticas y operativas. La continuidad de la central implica planificar con antelación múltiples aspectos técnicos, como la contratación de servicios externos, la renovación de licencias específicas o la organización de las recargas de combustible, procesos que requieren un tiempo de preparación considerable.
Finalmente, González ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad en cuanto a la situación actual de la central de Almaraz. Ha dejado claro que el proceso de evaluación en curso no pone en cuestión la seguridad de la instalación durante el período para el cual ya dispone de autorización. "La central es segura hoy día y tiene autorización para operar hasta estas fechas", ha afirmado rotundo. El director técnico ha subrayado que el análisis del Consejo de Seguridad Nuclear se centra exclusivamente en el período posterior a 2027 y 2028, es decir, en la evaluación de si la extensión solicitada puede otorgarse manteniendo los mismos niveles de seguridad que han caracterizado la operación de la planta hasta ahora. Esta distinción entre el presente y el futuro es clave para evitar confusiones y alarmas injustificadas entre la población del entorno de la central y entre los agentes económicos que dependen de su operación.