Uno de cada cuatro euros que se exportan a Estados Unidos desde el Estado español, un 25%, sale de Catalunya, hasta un total de 4.205 millones de euros en exportaciones catalanas al gigante norteamericano, un 4% sobre los 100.779 millones de euros que Cataluña exporta al mundo. Es el volumen de negocio catalán que puede estar expuesto a las sanciones de Trump, quien ha amenazado con "cortar" todas las relaciones comerciales con España después de que el presidente español Pedro Sánchez no le permitiera usar sus bases en España para bombardear Irán. Productos farmacéuticos, maquinaria y perfumería son los sectores más afectados. 

Las importaciones estadounidenses son más relevantes, 5.034 millones sobre un total de 100.904 millones, que deja el déficit comercial catalán en unos escasos 125 millones de euros. 

 

 

El volumen de negocio total, que suma exportaciones e importaciones, se eleva a los 9.239,8 millones de euros, un 8,5% menos que el año 2024 por el efecto de los aranceles, según cifras de la Agencia Catalana de Noticias provenientes de la Agencia de la Competitividad de la Empresa-ACCIÓ. Es una suma que hace de Estados Unidos el quinto socio comercial de Cataluña y el segundo de fuera de la Unión Europea por debajo de China. Alemania, Francia e Italia lideran el ranking, mientras que Portugal, los Países Bajos y el Reino Unido se encuentran por detrás de la potencia norteamericana. 

Los productos farmacéuticos ven amenazados 685,1 millones en exportaciones, mientras que la maquinaria alcanza los 560,2 y la perfumería y la cosmética, con una potencia del sector como Puig, exporta 560 millones. Bastante por detrás encontramos el sector de los plásticos y productos químicos, con poco más de 220 millones en exportaciones cada uno, y los aparatos y materiales eléctricos, con 185,2 millones. 

 

 

El intercambio comercial entre Estados Unidos y Cataluña se ha casi duplicado en solo 10 años. En el año 2016, las exportaciones fueron de 2.171 millones, mientras que las importaciones se quedaban en los 2.657 millones de euros

Después de la amenaza de Trump contra España, el presidente Pedro Sánchez ha basado su defensa en el "no a la guerra" y ha exhibido confianza en la fortaleza económica española para defenderse de posibles embargos. Esta fortaleza, según ha recordado la Comisión Europea, se basa sobre todo en el hecho de que las negociaciones comerciales entre los Estados Unidos y los países de la Unión Europea no se pueden fragmentar, sino que se hacen en bloque. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, también ha mostrado su "solidaridad europea" con Francia, mientras que China ha asegurado que "el comercio no debe usarse como una amenaza". 

Sectores económicos como la alimentación se miran la crisis con preocupación y hacen llamamientos a la calma, mientras la agraria COAG pide ya un control sobre los precios por la posible especulación que se puede dar ante la guerra en Irán. El presidente de la patronal catalana, Josep Sánchez Llibre, ha hecho un llamamiento a la "tranquilidad", pero también ha mostrado su "preocupación" y ha recordado que Estados Unidos es "un país amigo".