El mercado de alquiler en el Estado no da tregua. La oferta de viviendas de alquiler seguirá reduciéndose a lo largo de 2026, con una caída prevista de 22.927 inmuebles, cifra que supone un descenso del 3,35% respecto al ejercicio anterior. Esta bajada, que sitúa el parque total alrededor de las 660.993 viviendas, confirma, según el Observatorio del Alquiler, que la actual dinámica de escasez no muestra todavía indicios de tocar fondo. Al mismo tiempo, la presión de la demanda ha escalado hasta niveles inéditos: 143 personas interesadas por cada vivienda en un plazo de diez días, una cifra que dobla con creces el umbral que los técnicos consideran propio de un mercado equilibrado. En Catalunya, el asunto adquiere una dimensión compleja. El territorio perderá más de 6.000 viviendas durante este año, pasando de las 102.816 viviendas disponibles a finales de 2025 a las 96.742 que se prevén para el cierre de 2026.

La demarcación de Barcelona asume el mayor peso del recorte: será la provincia que más viviendas perderá en todo el Estado, con 5.647 inmuebles menos respecto al año anterior. El informe, correspondiente al segundo trimestre de 2026, señala que esta pérdida de oferta no responde a un solo factor, sino a una confluencia de causas que están transformando el mapa del alquiler. Por un lado, el traspaso de viviendas hacia otras modalidades de arrendamiento está desviando una parte significativa del parque que tradicionalmente se destinaba a residencia habitual. A este fenómeno se añade la salida de inmuebles hacia el mercado de compraventa, así como de otros que simplemente permanecen vacíos en espera de condiciones más favorables para los propietarios. 

El factor de los episodios climáticos extremos 

Otro elemento que el estudio pone sobre la mesa es la incidencia de los fenómenos climáticos extremos ocurridos durante los primeros meses del año. Las lluvias torrenciales y las inundaciones que afectaron diversas zonas del sur del Estado en enero y en febrero han tenido un efecto directo sobre el parque de viviendas, especialmente en aquellas demarcaciones donde el agua causó daños estructurales a edificios y obligó a retirar temporalmente del mercado inmuebles que no reunían las condiciones de habitabilidad requeridas. Esta circunstancia ha golpeado con especial virulencia provincias como Almería o Cádiz, donde la caída de la oferta se ha visto acelerada por la conjunción de factores reguladores y naturales. El resultado global es un mercado que pierde viviendas a marchas forzadas y que, al mismo tiempo, ve cómo la demanda no solo no se contrae sino que se intensifica. El Observatori del Lloguer advierte que el actual escenario de tensión no es coyuntural sino estructural, y que la tendencia a la escasez "todavía no ha encontrado su suelo", una advertencia que apunta a un empeoramiento progresivo si no se introducen cambios en las políticas de vivienda.

Mientras la oferta se reduce, la presión de la demanda no para de crecer. La media estatal se ha situado en 143 personas interesadas por cada vivienda en un periodo de diez días, una cifra que supera ampliamente los 135 contactos registrados al cierre del 2025 y que supone un récord absoluto. Para situar este dato en perspectiva, el Observatori considera que un mercado en equilibrio presenta una ratio de unos 15 contactos por inmueble. La distancia entre la cifra actual y este referente ilustra con claridad la magnitud del desajuste. El epicentro de esta presión se encuentra en Barcelona, donde la ratio se eleva hasta los 418 interesados por cada vivienda, una cifra que multiplica por tres la media estatal y que convierte la capital catalana en el mercado más tensionado de todo el Estado. La siguen de lejos Bizkaia (196), las Illes Balears (160), Gipuzkoa (153), Álava (144), València (138) y Madrid (136).

El estudio también constata un fenómeno que se ha ido consolidando en los últimos trimestres: el efecto desbordamiento. La demanda que no encuentra oferta en las grandes capitales empieza a buscar alternativas en provincias limítrofes, donde la disponibilidad de viviendas es superior y los precios, en principio, más contenidos. Este movimiento está trasladando la tensión hacia mercados de segundo orden, que empiezan a registrar niveles de presión inéditos.

Guadalajara, con 93 interesados por vivienda; Toledo, con 90; Sevilla, con 90; Málaga, con 86; A Coruña, con 68; Alicante, con 67; Lleida, con 66; y Valladolid, con 55, son ejemplos claros de este traslado geográfico de la demanda. El Observatori interpreta esta dinámica como un reflejo del estrés del sistema: a medida que las grandes ciudades se vuelven inaccesibles, los demandantes se ven forzados a desplazarse hacia la periferia, endureciendo la competencia en mercados que hasta hace poco se consideraban secundarios. En el extremo opuesto, hay provincias donde la demanda se mantiene en niveles considerados normales, como Cáceres, con 17 contactos; Ávila, con 14; y Jaén, con 12, que quedan al margen de la escalada generalizada.