A partir del sábado 17 de octubre, las llamadas comerciales para captar nuevos clientes deberán identificarse con el número 400. De esta manera, todas las empresas que contactan con personas para hacerles ofertas de sus productos o servicios y que todavía no constan como clientes en sus bases de datos deberán incluir este prefijo. En cambio, si una compañía llama a alguien que sí tiene contratado algún servicio, es decir, que ya es cliente, lo hará a través de prefijos geográficos o de los números 800 y 900. Esta distinción es clave porque permite al usuario saber, antes de descolgar, si la llamada proviene de una empresa con la que ya tiene una relación comercial o si, al contrario, se trata de un intento de captación de nuevos clientes.
Esta nueva identificación permitirá al usuario distinguir el tipo de llamada y, por lo tanto, decidir si quiere contestar o no. Si en la pantalla del móvil aparece una llamada perdida con este prefijo, no será posible devolverla. Esta característica es especialmente relevante porque evita que los usuarios queden atrapados en bucles de llamadas o que se vean obligados a contactar con números que no conocen. La medida se enmarca en el Plan contra las Estafas Telefónicas y por SMS impulsado por el Gobierno en colaboración con las principales operadoras de telecomunicaciones. Este plan prevé diversas medidas para combatir los fraudes que suplantan a bancos, eléctricas y otras compañías.
En junio de 2025, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ya prohibió el uso de números móviles que empezaran con 6 y 7 para comunicaciones comerciales y de captación de clientes. Esta medida se incluyó en la Ley de Servicios de Atención a la Clientela, que complementa el plan contra las estafas. Desde el 15 de septiembre, también se bloquean los SMS enviados desde números de empresas que no estén registradas en la base de datos habilitada por la CNMC. Esta medida busca impedir que los estafadores puedan utilizar números falsos o no registrados para enviar mensajes fraudulentos.
Cómo denunciar el incumplimiento
La medida también avala a los destinatarios que decidan denunciar este tipo de contactos si no usan el prefijo obligatorio. Para ello, deben presentar una reclamación ante la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones o la CNMC. Entre los objetivos de la iniciativa, figura acabar con las llamadas desde números convencionales, que hasta ahora eran uno de los principales mecanismos utilizados por las empresas para contactar con potenciales clientes sin que estos pudieran identificar fácilmente el origen de la llamada. Esta práctica, además de ser molesta para los usuarios, también ha sido utilizada en algunos casos para actividades fraudulentas, como la suplantación de identidad de empresas legítimas para obtener datos personales o bancarios. La nueva identificación obligatoria dificulta este tipo de actividades y facilita que los usuarios puedan detectar posibles intentos de estafa.
Para los usuarios, la medida supone un cambio en la forma en que gestionan las llamadas comerciales. Hasta ahora, cualquier número podía ser utilizado para este tipo de comunicaciones, lo que dificultaba distinguir una llamada legítima de otra que no lo era. A partir del 17 de octubre, el número 400 se convierte en una señal inequívoca de que la llamada proviene de una empresa que quiere captar nuevos clientes. Esto permitirá a los usuarios tomar decisiones más informadas sobre si quieren atender la llamada o no. Los que no tengan interés en ofertas comerciales podrán ignorar directamente las llamadas que lleguen con este prefijo, mientras que los que quieran recibir información sobre productos o servicios podrán contestar con la tranquilidad de saber quién llama.
Esta medida se inscribe en un contexto de regulación creciente de las comunicaciones comerciales en España y en la Unión Europea. En los últimos años, los gobiernos han ido introduciendo restricciones para proteger a los consumidores frente a prácticas comerciales agresivas o fraudulentas. La normativa europea de protección de datos, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), ya establece límites estrictos sobre el uso de datos personales para fines comerciales. En España, estas restricciones se han ido concretando en leyes y reglamentos que buscan equilibrar la libertad de empresa con el derecho de los ciudadanos a no ser molestados por comunicaciones no deseadas. La nueva identificación con el número 400 es un paso más en esta dirección y responde a una demanda ampliamente compartida por la ciudadanía, que desde hace años reclama medidas para poner fin a la avalancha de llamadas comerciales no deseadas.