Barcelona se ha convertido en uno de los principales ejemplos de la tensión que vive el mercado del alquiler en España, ha asegurado este martes el socio de KPMG, Carlos Bardavío, durante los cursos de verano de la Apie en Santander, donde ha afirmado que actualmente existen 437 demandantes por cada vivienda en alquiler en el área metropolitana de Barcelona, frente a los 110 solicitantes por piso que había antes de la entrada en vigor de la Ley de Vivienda. Es decir, la cifra se ha multiplicado por cuatro.
En opinión de Bardavío, la Ley de Vivienda ha generado "el efecto contrario" al que perseguía porque, desde la aprobación de la norma han desaparecido unas 120.000 viviendas del mercado del alquiler, de las que aproximadamente 60.000 corresponden a Catalunya, al haber desincentivado a numerosos propietarios a mantener sus inmuebles en el alquiler residencial tradicional.
El de KPMG ha asegurado que muchos propietarios optan ahora por alternativas más rentables y con menor regulación, como el alquiler temporal o el denominado flex living, mientras que los grandes fondos de inversión están redirigiendo su actividad hacia residencias de estudiantes, alojamientos para profesionales desplazados o activos hoteleros.
"Penalizar no funciona, hay que incentivar", ha defendido Bardavío, que ha propuesto establecer incentivos fiscales para que los pequeños propietarios alquilen viviendas a colectivos vulnerables, como familias monoparentales, personas mayores o dependientes. A su juicio, en un contexto de elevada recaudación tributaria, las administraciones deberían favorecer este tipo de alquileres mediante beneficios fiscales.
El representante de KPMG también criticó el proceso de elaboración de la Ley de Vivienda, al considerar que no se consultó suficientemente a los expertos del sector. En este sentido, ha recordado que la norma produjo inicialmente una ligera contención de precios, cercana al 5%, aunque ese efecto desapareció rápidamente y, según su análisis, terminó reduciendo la oferta disponible.
"El principal cuello de botella continúa siendo la falta de oferta"
Por su parte, el investigador de Funcas, Ignacio Ezquiaga, ha destacado que la Ley de Vivienda no nació para resolver por sí sola el problema del acceso a la vivienda, sino para establecer un marco regulatorio. En su opinión, la menor presencia de viviendas en los portales inmobiliarios responde, en parte, a un incremento de las renovaciones de contratos y a una menor rotación de los inquilinos, uno de los objetivos perseguidos por la normativa.
Ezquiaga ha insistido en que el principal cuello de botella continúa siendo la falta de oferta. Por ello, ha defendido la necesidad de movilizar suelo público actualmente paralizado, especialmente el que se encuentra en manos de administraciones, Sareb o fondos de inversión, para impulsar promociones de vivienda asequible.
Los expertos han coincidido en que España afronta un importante déficit de vivienda y han reclamado acelerar la construcción de nuevas promociones. En este sentido, Bardavío ha destacado la colaboración público-privada impulsada en Catalunya para desarrollar vivienda protegida sobre suelos municipales, mientras que Funcas ha reclamado mayores inversiones públicas para urbanizar esos terrenos y facilitar su desarrollo.
