El selectivo madrileño ha vivido este jueves una de las sesiones de apertura más movidas de los últimos tiempos. En un primer momento, el Ibex 35 experimentaba una caída de un 5,88%, cifra errónea por un problema técnico de la plataforma que facilita los datos de la cotización. Por último, la valoración correcta del selectivo ha sido de una caída de un 0,7%.
La escalada del precio del barril de Brent, que ha llegado a superar los 122 dólares, ha puesto en alerta a los mercados de todo el mundo y ha castigado con especial dureza a las bolsas europeas. El impulso alcista del crudo ha sido alimentado por la incertidumbre geopolítica, después de trascender que Washington estaría valorando diferentes opciones para intervenir en el conflicto iraní.
Solo Repsol, Telefónica y Endesa logran salvarse
En este contexto tan adverso, pocos han sido los valores que han conseguido mantenerse en positivo. Repsol ha sido el valor más destacado al inicio de la sesión, con una subida del 0,8%, en un movimiento contraintuitivo que se explica porque las compañías petroleras se benefician directamente de la subida del crudo.
También Telefónica y Endesa han conseguido pequeñas revalorizaciones, del 0,4% y el 0,3% respectivamente. La inmensa mayoría de los valores del Ibex, sin embargo, han abierto con caídas considerables. Santander ha sido uno de los más castigados, con un retroceso del 3,8%, seguido de ArcelorMittal, que ha cedido un 3,4%.
Las bolsas europeas también se hunden
El contagio no se ha limitado al Ibex. El resto de bolsas del Viejo Continente también ha abierto con fuertes caídas. Milán ha sido la más perjudicada, con un descenso del 1,4%, seguida de París, que ha cedido un 1,2%. Fráncfort ha perdido un 0,9%, mientras que Londres ha conseguido contener las pérdidas con un leve descenso del 0,02%. Esta avalancha de números rojos refleja el miedo de los inversores a una escalada del conflicto que podría afectar al suministro de crudo desde el Golfo Pérsico, una de las principales regiones productoras del mundo.
En el mercado de divisas, el euro ha continuado su caída frente al dólar y se ha cambiado por 1,1668 billetes verdes, una cotización que refleja la huida de los inversores hacia activos considerados más seguros, como la moneda estadounidense. En cuanto al mercado de deuda, el interés exigido al bono español a diez años ha ascendido hasta el 3,597%, a medida que los inversores piden más rendimiento por asumir el riesgo de unos activos que se perciben como menos seguros en momentos de tensión geopolítica.
Incertidumbre máxima a la espera de novedades sobre el conflicto
Los analistas coinciden en que los mercados vivirán varias sesiones de volatilidad extrema hasta que no se clarifique el rumbo que tomará el conflicto en Oriente Medio. De momento, la posibilidad de que Estados Unidos intervenga directamente en Irán mantiene en estado de alarma a las bolsas, y cualquier noticia podría provocar movimientos aún más bruscos.
Mientras tanto, la lluvia de resultados empresariales publicados en los últimos días ha quedado en un segundo plano, opacada por la preocupación energética. Los inversores están atentos a si los bancos centrales tendrán que modificar su política monetaria para hacer frente a una nueva ola inflacionista impulsada por el crudo.
