El Ibex-35 ha comenzado la sesión de este viernes, la última de la semana, con un progreso del 1,1% que le ha permitido superar la cota de los 19.100 puntos y situarse en los 19.145 enteros. El selectivo madrileño recupera así parte del terreno perdido en las jornadas anteriores, en que había llegado a perder el umbral de los 19.000 puntos y había cerrado con caídas significativas. Este giro al alza supone un cambio de tono respecto a las últimas sesiones, que habían estado marcadas por el rojo y por la incertidumbre de los inversores ante la evolución del petróleo, la situación geopolítica en Oriente Medio y las expectativas sobre los tipos de interés. El hecho de que el selectivo recupere posiciones en la apertura indica que, al menos de momento, los compradores vuelven a tener protagonismo.
En los primeros compases de la jornada, los mayores ascensos entre los componentes del Ibex-35 los protagonizaban ArcelorMittal (+2,2%), Cellnex (+2%) y Solaria (+1,9%). El caso de ArcelorMittal es especialmente significativo porque la siderúrgica había sido uno de los valores más castigados en las jornadas precedentes, precisamente por su exposición a los costes energéticos.
El hecho de que lidere los ascensos este viernes sugiere que los inversores están aprovechando para comprar a precios que consideran atractivos después de las caídas recientes. Cellnex, por su parte, es una empresa de infraestructuras de telecomunicaciones que acostumbra a comportarse bien en entornos de volatilidad, gracias a sus ingresos recurrentes y a su condición de valor defensivo. Solaria, en cambio, pertenece al sector de las energías renovables, que en las últimas sesiones había sufrido por la preocupación sobre la evolución de los tipos de interés.
Telefónica y Repsol, las excepciones en rojo
En el extremo opuesto, las únicas caídas en los primeros instantes de la sesión correspondían a Telefónica (-2,2%) y Repsol (-1,3%). El descenso de Telefónica es notable porque la operadora había sido uno de los pocos valores que habían conseguido mantenerse en positivo en las jornadas anteriores. Este viernes, sin embargo, ha girado la tendencia y se sitúa entre los peores comportamientos del selectivo. Repsol, por su parte, cae después de haber sido uno de los valores que mejor se había comportado en las sesiones precedentes, gracias al encarecimiento del petróleo. El hecho de que ahora retroceda podría indicar que los inversores están recogiendo beneficios después de las subidas recientes. Las principales bolsas europeas cotizaban con signo mixto en los compases iniciales de la jornada. Milán abría perdiendo un 0,6%, mientras que París y Londres subían un 0,9% y Fráncfort, un 0,7%.
Esta divergencia entre las plazas europeas refleja las diferentes sensibilidades de cada mercado. Milán, con un peso importante del sector bancario y de las empresas intensivas en energía, acostumbra a ser más sensible a los movimientos del petróleo y de la renta fija. París, Londres y Fráncfort, en cambio, tienen composiciones sectoriales más diversificadas y pueden resistir mejor las turbulencias en momentos concretos. En el mercado de divisas, el euro recuperaba posiciones en su cruce con el dólar, hasta negociarse a un tipo de cambio de 1,1225 dólares por euro.
Esta apreciación de la moneda europea supone un cambio respecto a las jornadas anteriores, en las que el dólar se había fortalecido como activo refugio ante la incertidumbre de los mercados. En cuanto al mercado de deuda, el rendimiento del bono español a diez años bajaba hasta el 4,072%. Este descenso de la rentabilidad indica que los inversores están dispuestos a pagar más por los bonos españoles, lo que se traduce en una reducción del coste de financiación para el Estado. También sugiere que las expectativas de tipos de interés podrían estar moderándose ligeramente.
A pesar de la apertura positiva de este viernes, el contexto general continúa marcado por la incertidumbre. Los factores que habían provocado las caídas de las jornadas anteriores no han desaparecido: la situación geopolítica en Oriente Medio continúa siendo tensa, el petróleo se mantiene en niveles elevados y las expectativas sobre los tipos de interés continúan generando dudas entre los inversores. Además, la temporada de resultados del tercer trimestre está a punto de comenzar, y los analistas esperan con expectación las cifras de las principales compañías. Este evento podría marcar la tendencia de los mercados en las próximas semanas, ya que permitirá a los inversores contrastar sus expectativas con los datos reales de las empresas.