La jornada bursátil de este lunes ha transcurrido bajo el signo de la volatilidad en los principales mercados del Viejo Continente, con el Ibex-35 encabezando las pérdidas entre los grandes índices regionales. El selectivo español ha cedido un 0,97%, hasta situarse en los 18.184 puntos, en una sesión marcada por el encarecimiento del crudo y el deterioro del contexto geopolítico. El intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán, unido a la falta de certezas sobre los plazos para un acuerdo de paz, ha ejercido de lastre sobre el ánimo inversor.
El precio del barril de Brent, que hace de referencia para Europa, ha experimentado una subida del 5,7% en el cierre de la sesión en el continente. Esta escalada ha llevado la cotización del crudo hasta los 96,36 dólares, un nivel que no se registraba desde hace semanas y que refleja la prima de riesgo bélico incorporada por los operadores. Paralelamente, el West Texas Intermediate, que actúa como indicador de referencia en Estados Unidos, se ha encarecido un 6,4% hasta negociarse alrededor de los 92,9 dólares por barril. Este comportamiento alcista del mercado energético responde directamente a las últimas hostilidades entre Washington y Teherán, que han reavivado el miedo a una interrupción del suministro en una de las regiones productoras más sensibles del planeta.
El Ibex resiste con una minoría de valores en verde
A pesar del tono generalizadamente negativo de la sesión, el parqué madrileño ha ofrecido un comportamiento desigual entre sus componentes. Solo cinco valores han conseguido escapar de las caídas y finalizar en territorio positivo. El grupo energético Repsol ha liderado las subidas gracias al efecto directo del encarecimiento del crudo sobre su negocio de extracción y refinamiento. A su lado, Amadeus, la multinacional tecnológica especializada en servicios turísticos, ha registrado un progreso notable, seguido de Telefónica, de ArcelorMittal y Naturgy. Este último valor ha cerrado la jornada con un repunte más moderado, pero suficiente para situarse entre los escasos ganadores de la sesión. En el extremo opuesto, Aena ha sufrido el peor comportamiento del índice con una corrección que supera el 3%.
Cellnex se ha situado a continuación entre los principales descensos, junto con Logista, IAG y el Banc Sabadell. Este último ha arrastrado al conjunto del sector financiero, que ha cotizado con números rojos a lo largo de toda la sesión. El comportamiento del Ibex-35 no ha sido aislado en el contexto europeo, dado que la totalidad de los principales parqués del continente han cerrado con cifras negativas. El Ftse 100 londinense ha retrocedido un 0,68%, mientras que el Cac 40 parisino ha cedido un 0,45%.
El índice alemán Dax se ha dejado un 0,40%, y el italiano Ftse Mib ha reculado un 0,52%. Por su parte, el Euro Stoxx 50, que agrupa a las principales compañías de la zona euro, ha caído un 0,26% en una sesión de descensos generalizados, pero de magnitud contenida. Al otro lado del Atlántico, Wall Street ha ofrecido un signo mixto que contrasta con el tono negativo europeo. El Dow Jones ha cedido un 0,19%, mientras que el índice amplio S&P 500 ha avanzado un 0,14%. El Nasdaq ha sido el más beneficiado de la jornada con una subida del 0,24%. Este comportamiento diferenciado refleja la rotación sectorial de los inversores, que han castigado los valores industriales y han premiado a las compañías tecnológicas, consideradas menos sensibles a las fluctuaciones del precio del crudo.
La deuda soberana y las divisas en el punto de mira
En el mercado de renta fija, el rendimiento del bono español con vencimiento a diez años ha experimentado un ascenso hasta situarse en el 3,4%. Este incremento se ha traducido en una ampliación de la prima de riesgo, es decir, el diferencial entre la obligación española y la alemana del mismo plazo, que ha quedado fijada en los 41,5 puntos básicos. Este nivel, aunque lejos de máximos históricos, indica una cierta percepción de incertidumbre por parte de los inversores sobre la evolución de la rentabilidad del activo español en un entorno de tensiones geopolíticas.
En cuanto al mercado de divisas, el euro se ha depreciado un 0,29% frente al dólar, hasta negociarse a un tipo de cambio de 1,1625 dólares por moneda comunitaria. Esta debilidad del euro responde tanto a la fortaleza del billete verde como a un prudente refugio de capital hacia activos denominados en dólares ante la escalada de las tensiones bélicas. Uno de los fenómenos más llamativos de la sesión ha sido el comportamiento de los activos considerados tradicionalmente como valores refugio en momentos de incertidumbre elevada.
El precio de la onza de oro ha retrocedido un 1,91% hasta situarse en los 4.505 dólares, una caída que contrasta con el habitual comportamiento alcista de este metal en episodios de tensión geopolítica. Los analistas consultados atribuyen esta corrección a la toma de beneficios después de las fuertes subidas de semanas anteriores, más que a un cambio de tendencia en la apetencia por el metal dorado. Por su parte, el bitcoin, la principal criptomoneda del mercado, ha descendido un 3,23% hasta cotizar en los 71.265 dólares por unidad. Esta caída se inscribe en la corrección más amplia que está experimentando el llamado mercado de las monedas digitales, especialmente sensible a las variaciones de liquidez global y a la percepción de riesgo por parte de los inversores minoristas. A pesar de todo, el bitcoin mantiene un nivel de cotización notablemente superior al registrado hace un año, en un contexto de creciente institucionalización de este activo.