El Ibex-35 ha comenzado la sesión de este miércoles con una subida del 0,38% que le ha permitido situarse en los 19.284,1 puntos y superar la cota de los 19.200 enteros. El selectivo madrileño consolida así el tono positivo de las últimas jornadas, después de haber recuperado parte del terreno perdido en las sesiones anteriores, en las que había llegado a situarse por debajo de los 19.000 puntos. Esta apertura al alza indica que los inversores han reanudado las compras con una cierta confianza, a pesar de que el contexto general continúa marcado por la incertidumbre. La situación geopolítica en Oriente Medio, la evolución del petróleo y las expectativas sobre los tipos de interés continúan siendo factores que condicionan el comportamiento de los mercados y que pueden hacer girar la tendencia en cualquier momento.

En los primeros compases de la negociación, los mayores ascensos entre los componentes del Ibex-35 los han protagonizado ACS (+1,39%), ArcelorMittal (+1,38%), Solaria (+1,2%) y Sacyr (+1%). El caso de ACS y Sacyr es especialmente significativo porque ambas son empresas de construcción e infraestructuras, sectores que acostumbran a comportarse bien cuando los inversores anticipan un aumento de la inversión pública o un entorno de tipos de interés más favorable. Su presencia entre los valores más destacados de la jornada sugiere que hay una cierta confianza en las perspectivas de estas actividades. ArcelorMittal, por su parte, recupera posiciones después de haber sido uno de los valores más castigados en las jornadas precedentes, precisamente por su exposición a los costes energéticos. El hecho de que lidere los ascensos este miércoles podría indicar que los inversores están aprovechando para comprar a precios que consideran atractivos después de las caídas recientes.

Solaria, perteneciente al sector de las energías renovables, también se sitúa entre los valores más destacados. Este sector había sufrido en las últimas sesiones por la preocupación sobre la evolución de los tipos de interés, ya que las empresas de renovables dependen en buena parte de la financiación externa para sacar adelante sus proyectos.

En el extremo opuesto, las mayores caídas en los primeros instantes de la sesión correspondían a Telefónica (-0,9%), Naturgy (-0,2%) e Indra (-0,1%). El descenso de Telefónica es notable porque la operadora había sido uno de los valores que mejor se habían comportado en las jornadas anteriores, gracias a su condición de valor defensivo. Este miércoles, sin embargo, ha girado la tendencia y se sitúa entre los peores comportamientos del selectivo. Naturgy e Indra completan la lista de valores en negativo, aunque con caídas mucho más moderadas. En el caso de Naturgy, la compañía energética acostumbra a verse afectada por la evolución de los precios del gas y por las expectativas sobre la demanda energética. Indra, por su parte, es una empresa de tecnología y defensa que en las últimas semanas ha visto cómo su valor oscilaba en función de las noticias sobre el sector.

Las bolsas europeas, en positivo

Las principales bolsas europeas inauguraban la jornada con signo positivo. Milán y Londres crecían un 0,2%, mientras que París y Fráncfort se alzaban un 0,5%. Esta coincidencia en el tono positivo de las principales plazas europeas refuerza la idea de que el movimiento al alza responde a factores globales y no a cuestiones internas de cada mercado. Cuando las bolsas europeas se mueven en la misma dirección, generalmente es porque los inversores están reaccionando ante noticias o expectativas que afectan al conjunto de la región.

En el mercado de divisas, el euro recuperaba posiciones en su cruce con el dólar, hasta negociarse a un tipo de cambio de 1,121 dólares por euro. Esta apreciación de la moneda europea supone un cambio respecto a las jornadas anteriores, en que el dólar se había fortalecido como activo refugio ante la incertidumbre de los mercados. En cuanto al mercado de deuda, el rendimiento del bono español a diez años bajaba hasta el 4,053%. Este descenso de la rentabilidad indica que los inversores están dispuestos a pagar más por los bonos españoles, lo que se traduce en una reducción del coste de financiación para el Estado. También sugiere que las expectativas de tipos de interés podrían estar moderándose ligeramente.