El Ibex-35 ha inaugurado la última sesión de la semana con un incremento del 0,28%, un movimiento que no solo consolida el optimismo, sino que, con paso decidido, ha logrado derribar una nueva barrera psicológica. El selectivo se ha elevado hasta los 17.710 puntos, una cifra que no solo representa una subida de 55,3 puntos respecto al cierre anterior, sino que, de manera más significativa, deja atrás el máximo histórico de cierre establecido justo ayer.

Este nuevo récord llega en un contexto de creciente expectación, mientras los inversores dirigen su mirada, con una mezcla de interés y cautela, hacia dos esferas geopolíticas decisivas: el anuncio de los datos de empleo en Estados Unidos y una reunión trascendental que tendrá lugar hoy en Washington por el futuro de Venezuela.

La evolución de la sesión matinal pinta un panorama de fuerza generalizada, encabezada de manera incontestable por Repsol. La acción de la multinacional española se apunta una revalorización destacada del 1,65%, erigiéndose así en el valor más firme de todo el Ibex-35. Este comportamiento excepcional responde directamente al acontecimiento que concentra los focos internacionales: la cumbre convocada por el gobierno estadounidense con las principales compañías petroleras del planeta.

El objetivo de este encuentro es explorar y desbloquear nuevas oportunidades de inversión en el complejo y geopolíticamente sensible sector energético de Venezuela. La presencia de Repsol en esta mesa no solo subraya su peso estratégico a escala global, sino que abre un amplio abanico de posibles escenarios futuros para la compañía, desde el acceso a reservas hasta la reconfiguración de alianzas en un mercado del crudo en constante transformación.

Sin embargo, este nuevo máximo histórico de cierre convive con otro récord que, por el momento, resiste el embate. Los 17.710 puntos actuales aún se mantienen por debajo del punto máximo alcanzado durante la sesión del pasado 6 de enero, cuando el índice tocó brevemente los 17.739,6 puntos. Esta distancia sugiere que, a pesar de la apertura, el mercado conserva una cierta mesura y prefiere avanzar con precisión, a la espera de los factores externos que podrían definir la dirección de las próximas jornadas.

En este sentido, el otro gran factor de incertidumbre lo constituye el esperado informe mensual de empleo estadounidense. Este conjunto de datos, de una influencia capital en las decisiones de la Reserva Federal, tiene el potencial de modular las expectativas sobre el ritmo y la intensidad de la política monetaria en Estados Unidos. Cualquier sorpresa, tanto por exceso como por defecto, podría trasladar ondas de choque a los mercados globales, incluida la plaza de Madrid, donde la liquidez y el sentimiento a menudo se ven condicionados por los vientos que soplan desde la otra orilla del Atlántico.

Por lo tanto, la sesión de hoy se configura como un delicado equilibrio entre la celebración por un récord doméstico, alimentado por noticias sectoriales positivas para uno de los valores peso del mercado, y la atención suspendida en acontecimientos macroeconómicos y geopolíticos de gran alcance. El Ibex-35 demuestra una resistencia notable y una voluntad de explorar territorios inéditos, pero lo hace con la oreja puesta en tierra, consciente de que el terreno sobre el que camina está sometido a las tensiones y las oportunidades de un mundo interconectado. El reloj marca ahora la cuenta atrás para los dos acontecimientos que, probablemente, dibujarán el trazado definitivo del mercado para esta semana.