Algunos puestos de alta dirección pueden alcanzar un salario de hasta 800.000 euros al año entre el sueldo fijo, los bonus y, en algunos casos, su participación en los beneficios de la empresa. Son datos del Informe de Liderazgo y Alta Dirección 2026 de LHH Executive Search, firma del grupo Adecco, que analiza las bandas salariales de los principales puestos ejecutivos en ocho sectores, el que puede alcanzar una mayor retribución es el de socio de cuota de un gran despacho internacional de abogados.
Un socio de cuota es un abogado que, además de trabajar en el despacho, tiene una participación en la propiedad del negocio y recibe una parte de sus beneficios. Es lo que en el sector se conoce como equity partner.
Por eso, su remuneración no depende únicamente de un salario fijo. Según el informe, un socio de cuota de una firma jurídica internacional tiene un sueldo fijo de entre 300.000 y 350.000 euros al año. A esta cantidad se añade su participación en los beneficios del despacho, lo que eleva la compensación total hasta una horquilla de entre 450.000 y 800.000 euros anuales. En los despachos nacionales, esta posición también supera los 250.000 euros al año.
La banca, entre los puestos mejor pagados
Tras los socios de los grandes despachos aparecen algunos de los puestos de mayor responsabilidad de la banca. Un director general de banca de inversión (managing director) tiene un salario fijo de entre 200.000 y 370.000 euros anuales. A esta cantidad se puede sumar una parte variable equivalente a entre el 70% y el 200% del salario fijo, en función de los criterios establecidos para cada puesto.
En banca privada, un managing director cobra entre 210.000 y 365.000 euros de fijo, con una parte variable que puede situarse entre el 30% y el 100%. La remuneración de los máximos responsables también cambia en función del tamaño de la compañía. Cuanto mayor es la facturación, mayores pueden ser las bandas salariales.
En el sector inmobiliario, por ejemplo, un CEO, director general o responsable de un país (country manager) puede cobrar entre 160.000 y 250.000 euros fijos en empresas que facturan hasta 75 millones de euros. El sueldo variable se sitúa entre el 30% y el 45%.
En las empresas con una facturación de 250 millones de euros o más, el salario fijo supera los 250.000 euros, mientras que la parte variable puede representar entre el 35% y el 50%.
Los salarios más altos en otros sectores
En Life Sciences & Healthcare, que engloba sectores relacionados con las ciencias de la vida y la atención sanitaria, los máximos responsables de las empresas más grandes pueden superar los 320.000 euros de salario fijo, con una parte variable de hasta el 50%.
En Consumer, Retail & Hospitality, los CEO, directores generales y responsables de país cobran entre 130.000 y 170.000 euros fijos en compañías con una facturación de hasta 75 millones. En las empresas que facturan 250 millones o más, el fijo supera los 170.000 euros y el variable puede llegar al 60%.
En Industria, los mismos puestos tienen salarios fijos de entre 115.000 y 190.000 euros en compañías de hasta 75 millones de facturación. En las empresas más grandes, el fijo supera los 190.000 euros, con una parte variable de entre el 30% y el 50%.
En Energía, algunas de las posiciones con mayores bandas salariales son las relacionadas con la gestión de activos, la construcción y las inversiones. En las compañías que facturan 250 millones de euros o más, estos puestos superan los 130.000 euros de salario fijo.
La alta dirección afronta nuevos retos
El informe de LHH no solo analiza cuánto cobran los directivos, sino también cómo está cambiando su trabajo. La incertidumbre geopolítica, la presión para reducir costes y mejorar los resultados y el avance de la tecnología están haciendo que las empresas exijan nuevas capacidades a sus equipos directivos.
Las compañías buscan perfiles capaces de tomar decisiones en situaciones complejas, establecer prioridades y convertir los planes de negocio en resultados. La inteligencia artificial ocupa además un lugar cada vez más importante en las decisiones de las empresas. Su desarrollo está afectando a las inversiones, la organización del trabajo, el diseño de los puestos y la gestión de riesgos.
Otro de los aspectos que está ganando importancia es la planificación de la sucesión, es decir, preparar con antelación quién ocupará los puestos de máxima responsabilidad cuando sus actuales responsables dejen el cargo.