Según el informe publicado este lunes por el Fondo Monetario Internacional, las perspectivas de la economía mundial se muestran ligeramente más optimistas para los próximos dos años. El organismo multilateral ha revisado al alza su previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto global para el año 2026, situándola en un 3,3%, lo que supone un incremento de dos décimas en comparación con las estimaciones que se realizaron en octubre del año pasado.
En cuanto al año 2027, el crecimiento previsto se mantiene sin cambios en una cifra del 3,2%. Estas previsiones se han dado a conocer en un contexto económico internacional marcado por las políticas comerciales aplicadas por la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, las cuales, según señala el mismo informe, continúan representando un elemento de presión sobre la actividad económica.
El FMI advierte explícitamente que las tensiones comerciales existentes podrían experimentar un agravamiento, un hecho que tendría como consecuencia la prolongación del actual clima de incertidumbre y, por tanto, supondría una carga adicional para el conjunto de la actividad económica mundial. Aun así, el organismo reconoce que, en estos momentos, estos "vientos en contra" parecen ser compensados por otros factores de signo positivo. Entre estos factores destaca especialmente el aumento de la inversión en áreas tecnológicas de alta intensidad, como la inteligencia artificial. El informe sostiene que una parte significativa del impulso económico actual puede atribuirse a las ganancias de productividad que ya se están obteniendo a través de la adopción e implementación de este tipo de tecnologías avanzadas.
El documento también contempla un escenario alternativo en el que se produzca una relajación sostenida de las tensiones comerciales a escala global. Como ejemplo de esta posibilidad, menciona el acuerdo de tregua arancelaria que mantienen actualmente los gobiernos de China y de los Estados Unidos en relación con el control de las exportaciones de semiconductores y de determinados minerales estratégicos. Este acuerdo estará vigente, como mínimo, hasta el mes de noviembre de 2026.
Además, se hace referencia a otra medida positiva, que es la eliminación de los derechos aduaneros para una selección de productos agrícolas procedentes de todos los países, una decisión que, según el FMI, contribuye a compensar parcialmente el impacto negativo de los gravámenes más elevados que se han impuesto en otros sectores industriales, como el del acero y el aluminio.
No obstante, el informe del Fondo Monetario Internacional se ha elaborado previamente al último anuncio realizado por el presidente Trump, en el que amenazaba con imponer aranceles adicionales a ocho países europeos a consecuencia de su posicionamiento en contra de la anexión de Groenlandia por parte de los Estados Unidos. La organización reconoce, sin embargo, dentro de su estudio, la posibilidad de que se puedan producir "empeoramientos ocasionales" en el escenario base.
El informe especifica que podrían estallar tensiones políticas, tanto a escala interna de las naciones como en el ámbito geopolítico, y que esto introduciría nuevos y elevados niveles de incertidumbre. Esta incertidumbre, a su vez, podría perturbar la economía mundial a través de sus efectos sobre los mercados financieros, sobre la eficiencia y seguridad de las cadenas globales de suministro y sobre la evolución de los precios de las materias primas.
En este sentido, es importante destacar que, a pesar de la mejora general de las previsiones de crecimiento, la actividad del comercio mundial continuará contrayéndose durante el año 2026. En concreto, se prevé que el volumen del comercio mundial reduzca su actividad en un 2,6% el próximo año, después de haber registrado una contracción aún más pronunciada, del 4,1%, durante 2025. Ya para el año 2027, las estimaciones apuntan a una recuperación de este indicador, con una tasa de crecimiento positiva del 3,1%, un rebote que se explicaría por la adaptación gradual de las economías a las nuevas condiciones políticas y comerciales.
Más allá del factor comercial, el Fondo Monetario Internacional identifica otros riesgos significativos para la estabilidad económica global en los próximos años. Uno de estos riesgos estaría relacionado con una posible revaluación, a la baja, de las expectativas sobre las ganancias de productividad asociadas a la inteligencia artificial. Otro riesgo importante sería la aparición de presiones en los mercados financieros por un alza súbita de los tipos de interés, una situación que podría ser provocada por la expansión de los déficits fiscales y por el elevado nivel de deuda pública que presentan muchas de las principales economías del mundo.
Las previsiones para la economía española
En cuanto al ámbito específico de la economía española, y en línea con las anteriores previsiones publicadas, el organismo presidido por **Kristalina Georgieva** sitúa de nuevo el crecimiento del Estado a la cabeza de la zona euro. Concretamente, el FMI pronostica para España una mejora de su Producto Interior Bruto del 2,3% durante el año 2026, una cifra que representa una revisión al alza de tres décimas en comparación con las últimas estimaciones. Este ritmo de crecimiento sitúa la economía española por delante de otras grandes economías europeas como Alemania, para la que se prevé un crecimiento del 1,1%; Francia, con un 1,0%; e Italia, con un 0,7%.
Este liderazgo relativo se mantendría también durante el año 2027. Para este año, las estimaciones del Fondo Monetario Internacional señalan **una expansión de la economía española** del 1,9%, un nivel que supone una mejora de dos décimas respecto a las previsiones anteriores. Una vez más, esta cifra situaría el crecimiento español por encima de la media de la zona euro, que se calcula en un 1,4%, y también por delante de lo previsto para Alemania (1,5%), Francia (1,2%) e Italia (0,7%).